<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247</id><updated>2011-07-07T21:11:01.943-07:00</updated><title type='text'>Pintado en la pared</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>46</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-8862575449090829293</id><published>2010-02-15T19:18:00.000-08:00</published><updated>2010-02-16T05:43:16.680-08:00</updated><title type='text'>Lunahuaná</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Mi caballo se llamaba Cutato. El de Genca, Cenizo. Cutato era un alazán manso y amable. Cenizo, un tordillo un poco arisco, pero sólo un poco. Salíamos por la mañana, cuando el sol empezaba a convertir las gotas de rocío en un velo de vapor que distorsionaba el horizonte, regalándonos espejismos harto divertidos. Mi mamá nos despedía desde la puerta de la casa, en medio de recomendaciones que Blanca, la muda que nos acompañaba, respondía con movimientos de cabeza y sonidos guturales que no entendía nadie. Gloria también venía con nosotros. Era la hija de Juana, esposa de Paulino, el capataz. Y también un burro anónimo, resignado y silencioso, que después regresaría cargado de leña para el almuerzo de la peonada. Blanca y Gloria iban a pie. Gloria corría de un lado a otro, para chapar alguna mariquita o para perseguir a un grillo que saltaba en arcos invisibles cuando los cascos de los caballos alborotaban la hierba del camino.&lt;br /&gt;Un poco más allá, pasábamos junto a Bernabé. Al vernos, clavaba la lampa en el suelo, se quitaba el maltrecho sombrero de paja que lo protegía del sol, se enjugaba la frente, y nos saludaba con un alegre movimiento de la mano. Bernabé era mi amigo. Me hacía hondas con el caucho de las llantas desechadas del tractor y con horquillas de huarango. Las tallaba los sábados por la mañana, mientras esperaba que le llegue el turno para recibir su pago semanal. Cuando mi papá - con ese tono solemne que me daba miedo - lo llamaba por su nombre y apellido, Bernabé se acercaba abriéndose paso entre los demás peones y cobraba su salario. Yo lo seguía con la mirada. Ya sabía que tenía una honda reluciente, lista para mí.&lt;br /&gt;A veces nos cruzábamos con el camión cargado de algodón o de tomates. La bocina, otro gesto alegre con la mano, un leve respingo de las bestias. O bajábamos por la quebrada, hasta el río, para que los caballos tomen agua en los charcos que se formaban en el pastizal. Casi siempre íbamos al campo abierto, donde no había cultivos. Correteábamos, recogíamos hojas de formas caprichosas y mataperréabamos hasta quedar colorados por la risa y por el sol.&lt;br /&gt;De regreso, mi mamá nos esperaba con el almuerzo listo. Podían ser tallarines con camarones - abundaban en el río -, pejerrey de río arrebosado o, tal vez, una sopa chola, con su buena presa de gallina, fideos gruesos, huevo duro, aceituna, y su denso aroma, cargado, ahora lo sé, de intenso amor de madre.&lt;br /&gt;Después de almuerzo llegaban las señoras con las naranjas de la huerta. Sacos y sacos de yute llenos de naranjas que olían como deben oler siempre las naranjas. Genca y yo nos preparábamos entonces para nuestra actividad favorita. Dos señoras cargaban un saco y lo vaciaban sobre una especie de cama de madera con tres fondos y agujeros de tres tamaños distintos. Como un torrente frutal, un sonoro torontontón sobre la madera, que disminuía según el saco se iba vaciando, las naranjas rodaban hasta caer por los huecos que les correspondían y allí, en su sitio, quedaban detenidas. Mi hermana y yo disfrutábamos alborozados del espectáculo. Nos reíamos, apostábamos entre gritos sobre qué naranja dónde y señalábamos, excitados, los ombligos prominentes que lucían algunas de las frutas redondas y doradas.&lt;br /&gt;Después, los tomates. Los pequeños, firmes y alargados, para la ensalada. Los grandes, carnosos, jugosos, para guisos. No recuerdo por qué, llamábamos güichos a los que venían en parejas, amellizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Mira, mamá, un güicho! - gritaba Genca, y el tomate doble era inmediatamente separado para comerlo por la noche, convencidos de que su sabor era especial, fantástico, mágico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. A comer, a bañarse y a dormir. Antes, de rodillas, le rezábamos a nuestros ángeles de la guarda. El mío, dulce compañero, todavía - es increíble - no me abandona ni de noche ni de día. Genca se fue, temprano. Yo sé que está en esa Lunahuaná que también se fue con ella.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-8862575449090829293?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/8862575449090829293/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2010/02/mi-caballo-se-llamaba-cutato.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/8862575449090829293'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/8862575449090829293'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2010/02/mi-caballo-se-llamaba-cutato.html' title='Lunahuaná'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-5813030391671950689</id><published>2010-02-01T22:05:00.000-08:00</published><updated>2010-02-01T22:07:58.046-08:00</updated><title type='text'>SE VENDE MARQUÉS</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_EG6GZHxYm2U/S2fAzKlH1NI/AAAAAAAAACQ/_DKhnfJiorc/s1600-h/TID01018.jpg"&gt;&lt;img style="float:left; margin:0 10px 10px 0;cursor:pointer; cursor:hand;width: 253px; height: 320px;" src="http://1.bp.blogspot.com/_EG6GZHxYm2U/S2fAzKlH1NI/AAAAAAAAACQ/_DKhnfJiorc/s320/TID01018.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5433523460691711186" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A Isabella d’Este se le paraban los pelos y saltaba hasta el techo cada vez que recibía noticias de las andanzas de su hijo, Federico Gonzaga, marqués de Mantua. Fico era un mujeriego irredento, una verdadera joyita. Encantador como una serpiente, respecto a las damas tenía “una naturaleza viciosa”, según dijo un embajador extranjero que lo conoció en Venecia, cuando el marqués ya había conocido, al revés y al derecho, a su esposa. Desesperada porque a los 29 años su hijo favorito no tenía descendencia, a Isabella se le metió entre ceja y ceja casarlo, para que, como quien dice, parara la mano. Tenía, pues, que conseguirle una esposa, pero, con esa reputación, ¿quién querría ser su mujer? Es aquí cuando entra Tiziano. El pintor se reunió con la marquesa, quien le explicó al detalle el problema. Tiziano entendió perfectamente de qué se trataba el asunto: había que marquetear al marqués, pintándolo como un potencial esposo fiel, guapo, rico y, como si esto fuera poco, cristiano devoto.&lt;br /&gt;Lo primero que hizo el artista fue escoger un formato adecuado y a la vez novedoso. El tres cuartos tiene la virtud de mostrar una verticalidad aristocrática, que resultaba muy conveniente. A continuación, le colgó del pescuezo un rosario de oro y lapislázuli, convirtiéndolo así en un hombre piadoso y rico, porque había que tener buen billete para lucir un rosario como ese. Después de vestirlo con ropa sobria y finísima, que hablaba de su magnífico gusto, Tiziano puso la cereza que coronaba la torta: el perro maltés que lo acompaña. Hasta ese momento, esa raza de can era más propia de los retratos femeninos. Los hombres se hacían retratar con perros de caza que representaban fuerza y potencia, pero como se necesitaba vender fidelidad, Tiziano pintó juntos al marqués y al maltés. Fidelidad, eso simbolizaba el perrito.&lt;br /&gt;Federico estaba comprometido desde muy joven con María Paleologa, pero todo el mundo sabía que a él le gustaba mucho más Isabella Boschetti, la esposa de un conde, con la que se vitrineaba de lo lindo por calles y plazas de Mantua. Cada vez que su mamá le tocaba el tema del matrimonio con María, el buen Fico salía con que ella todavía no había heredado el título, porque su padre se negaba a morir, así que paciencia, porque mientras el tío estuviera vivo, las ricas tierras que poseía no pasarían a ser suyas. A la viejita se le acabó la paciencia cuando un buen día apareció ahogado el conde, el esposo de Isabella Boschetti. Federico dijo “a mí, que me registren, yo no tengo nada que ver”, pero, Mantua entera, comenzando por la pobre María Paleologa, comprendió que la Boschetti jamás iba a desaparecer del mapa. Adiós matrimonio, adiós tierras.&lt;br /&gt;Para suerte de la otra Isabella, la d’Este, es decir la mamá de Federico,  la magia de Tiziano comenzó a surtir efecto. Carlos V, rey de España, visitó Mantua, vio el cuadro, y al toque le ofreció la mano de su tía, Julia de Aragón. Junto con la mano venía el título de duque, de modo que Federico atracó. A poco de casarse, Bonifacio, el papá de María, se cayó del caballo y se rompió la crisma. María era por fin la heredera. Federico hizo cuentas y decidió que más le convenía María que Julia y rompió el compromiso. La gracia le costó cincuenta mil ducados, pero con la guita que le iba a tocar, eso era un sencillo.&lt;br /&gt;Y otra vez el diablo metió la cola. Cuando ya estaban repartiendo los partes, María murió. Federico, que era bien vivo, lloró diez minutos y se casó con Margheritta, la hermana menor de María. Tuvo siete hijos y hasta dicen que fue muy feliz. ¿Cómo no iba a serlo?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-5813030391671950689?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/5813030391671950689/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2010/02/isabella-deste-se-le-paraban-los-pelos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/5813030391671950689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/5813030391671950689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2010/02/isabella-deste-se-le-paraban-los-pelos.html' title='SE VENDE MARQUÉS'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://1.bp.blogspot.com/_EG6GZHxYm2U/S2fAzKlH1NI/AAAAAAAAACQ/_DKhnfJiorc/s72-c/TID01018.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-7653329202278493150</id><published>2010-01-11T21:41:00.000-08:00</published><updated>2010-01-11T22:03:43.421-08:00</updated><title type='text'>La leyenda negra del diamante Hope</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Jean-Baptiste Tavernier, su primer propietario conocido, describió su color como &lt;em&gt;“un beau violet”&lt;/em&gt;, un hermoso violeta. Es del tamaño de una nuez y no es el más grande del mundo, pero ninguno irradia un azul tan profundo e intenso como el diamante Hope. Hoy está en el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian Institute, en Washington. Gira lentamente dentro de una urna de vidrio, como si quisiera dejar atrás su agitada existencia. Ese azul indescifrable le ha dado mucha fama, pero mucho más su historia de tragedias, vinculada a muchos de los que de una manera u otra tuvieron algo que ver con la joya maldita.&lt;br /&gt;Hasta mediados del siglo pasado, la India había sido la única fuente conocida de diamantes en el mundo, hasta que se descubrieron en Sudáfrica, la sede del mundial de fútbol, donde una vez más no estará el Perú. Los rajás y los maharajás se adornaban con diamantes, como símbolo de poder. Tavernier, el del &lt;em&gt;“beau violet”&lt;/em&gt;, tenía debilidad por los diamantes. Tanta, que hizo seis viajes a la India – no en Air India, precisamente, porque faltaba mucho para que los bróders Wright surcaran los aires por primera vez – para agenciarse algunas de estas piedras que tanto le gustaban. No se sabe cómo, probablemente rompiéndole la mano a algún funcionario palaciego, porque allá también se cuecen habas, el francés se apropió del Hope, que, claro, todavía no se llamaba así. Poco después, en 1668, se reunió con Luis XIV en su despacho real del palacio de Versalles y se lo vendió, empujándole de paso otros mil diamantes que tenía bien guardados. De Luis XIV pasó a Luis XV y de él – los franceses sabían contar bien – a Luis XVI y a su esposa, María Antonieta. Los monarcas, ya sabemos, perdieron la cabeza, pero no por el diamante, sino por la guillotina. El año anterior, durante la Revolución Francesa, unos choros se habían colado por las ventanas del Depósito Real y se habían pelado el Hope, además de la mayor parte de las joyas de la corona.&lt;br /&gt;Y no volvió a aparecer hasta 1809, como parte de la colección de Daniel Eliason, un rico comerciante de piedras preciosas, que se negó obstinadamente a revelar cómo llegó a sus manos. Su siguiente propietario fue Jorge IV, el rey inglés, y de ahí pasó a Henry Philip Hope, de quien tomó el nombre. Hope pertenecía a una próspera familia de comerciantes procedentes de Amsterdam. Su nieto, Henry Thomas Hope heredó el diamante y también la afición por las carreras de caballos. Era tan burrero, que a los 27 años ya debía 230 000 libras esterlinas, es decir unos 10 millones de euros actuales. Casi nada. No obstante, Henry conservó el diamante hasta su muerte, a los 54 años. De él pueden decirse muchas cosas, menos que su familia fuera estructurada. Su papá tenía incontrolables ataques de furia, su mamá era chiflada, su hermana adicta al opio y su hermano travesti, lo que hoy es como las huevas, pero en esa época era un rochesazo.&lt;br /&gt;Su nieto, lord Francis Hope, recibió el diamante en 1901 como herencia, pero, por si las moscas, lo vendió al toque a la empresa joyera Joseph Frankel’s Sons &amp;amp; Co. De nada le sirvió. Su esposa, May Yohe, se divorció de él y se casó con otro pata, pero a ella tampoco le sirvió de nada la en otras circunstancias saludable separación. Decidida a mantenerse por sí misma, adquirió una granja en Nueva Inglaterra y la convirtió en la posada Blue Diamond Inn. Craso error bautizar así su negocio. La posada se incendió. Sólo quedaron cenizas. May terminó sus días trapeando pisos.&lt;br /&gt;El millonario turco Selim Habib compró el diamante en 1909, sólo para vendérselo a un joyero parisino. Pero, ni modo, no pudo esquivar la maldición del Hope. Ese mismo año se hundió frente a Singapur el buque en el que viajaba y los tiburones se lo comieron con zapatos y todo. El joyero parisino, al enterarse, lo vendió a los hermanos Cartier. Los Cartier – sapos como ellos solos – corrigieron, aumentaron y difundieron la leyenda de la maldición, sabiendo que así fomentarían el interés de posibles compradores. Ned y Evalyn – no Evelyn – McLean, uno de los matrimonios más ricos de Estados Unidos, cayeron en la trampa y compraron el diamante. Uno de los Cartier lo llevó en persona a América, a bordo del Lusitania. Al año siguiente, el buque fue hundido por un submarino alemán, provocando la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. Años después, en 1919, Vinson, uno de los tres hijos de la pareja, murió atropellado. Tenía 9 años. Todo el mundo le aconsejó a Evalyn que tirara el diamante para romper el conjuro, pero ella no hizo caso. Los McLean perdieron su fortuna y sus propiedades, incluido el Washington Post, ni más ni menos. Él murió psicótico y alcohólico. Ella, recontra adeudada. El diamante tuvo que ser vendido para pagar las arrugas que dejó la tía.&lt;br /&gt;En 1949 lo compró Harry Winston, otro ricachón. Después de exhibirlo por todo el mundo, lo donó al Simihsonian Institute. Winston lo envió por correo, en un paquete. Antes, ni cojudo, lo había asegurado en un millón de cocos. No había pasado mucho tiempo desde que el cartero, James Todd, de 34 años, había hecho firmar el cargo por la entrega, cuando un camión lo aplastó. Todd perdió una pierna, su esposa murió de un ataque al corazón y su casa se incendió. Tres al hilo.&lt;br /&gt;Sea como fuere, la gema reposa desde hace 60 años en Washington y hasta el momento no se ha reportado ninguna desgracia. Lo que no entiendo es por qué yo soy tan piña, si nunca he tenido nada que ver con el diamante Hope.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-7653329202278493150?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/7653329202278493150/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2010/01/la-leyenda-negra-del-diamante-hope.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7653329202278493150'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7653329202278493150'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2010/01/la-leyenda-negra-del-diamante-hope.html' title='La leyenda negra del diamante Hope'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-904832390225012624</id><published>2009-12-20T19:52:00.000-08:00</published><updated>2009-12-20T19:57:59.578-08:00</updated><title type='text'>Un recuerdo temprano</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Sólo los que saben pueden comprender – con las vísceras, no con el cerebro, con el corazón, no con la cabeza – que cuando uno sube corriendo las sombrías escaleras del Estadio Nacional y llega a las tribunas, se encuentra con uno de los espectáculos más hermosos del mundo. La luz aparece de pronto, deslumbrando, para poner frente a los ojos el verde de la cancha, los vivos colores de las camisetas, la pelota que va de acá para allá, mientras los futbolistas calientan. El rumor sordo de la multitud estalla en un sonido que parece concertado por la expectativa del partido que ya va a comenzar. Es la atmósfera mágica del fútbol, el prólogo de la batalla que se viene, el tirante ambiente previo a la hora señalada.&lt;br /&gt;La primera vez que viví es sensación fue en 1960 o tal vez en 1961. Era un clásico, jugaban Universitario de Deportes y Alianza Lima. Yo, un niño, sabía poco o casi nada (gracias, Nicola di Bari, la frase es tuya) de esos equipos. Me gustaba el fútbol, por supuesto, pero hasta ese momento era diversión, no competencia. Tampoco tenía idea de que iba a conocer a mis propios héroes homéricos, que en vez de atravesarse con lanzas, flechas y espadas, se daban pases, cabreaban, cabeceaban, pateaban al arco y, naturalmente, metían goles en el arco contrario con la misma fuerza y virilidad de los guerreros de la antigüedad. Esa tarde, apenas los equipos salieron a la cancha - no recuerdo cuál primero, cuál después, en esa época la FIFA no obligaba a que salgan juntos -, en ese mismo instante, me hice hincha de la “U”. No puedo explicar por qué. Mi padre era de Alianza. Chenta, que fue la que me llevó esa tarde, también era aliancista. Quizá algún psicoanalista, nunca se sabe, pueda creer que ha descubierto mis motivos más profundos. A mí no me interesa, lo cierto es que desde ese día - y para siempre – soy crema.&lt;br /&gt;Dimas Zegarra estaba en el arco, Jorge y José – los hermanos Fernández, dos leones, sobrinos del gran Lolo – en la defensa. Joe Calderón y la Lora Gutiérrez eran volantes. Ángel Uribe y Alejandro “Pelé” Guzmán”, eran los ágiles, como llamaba la prensa deportiva de entonces a los delanteros. Faltan otros que no recuerdo, por algún motivo esos nombres quedaron grabados en mi memoria. Universitario ganó 1 a 0, con gol de Guzmán. En un contraataque, alguien tiró un pase largo y la pelota quedó dando botes a unos 30 metros del arco. Guzmán la picó con la cabeza, ganándole el vivo a Wantuil de Trinadade, un brasileño grandazo y pesado, back central de Alianza. Lo demás fue pan comido. El nueve crema corrió con la pelota amarrada a los pies, pisó el área con la soltura de los goleadores y cuando Rodolfo Bazán, el buen arquero victoriano, salió a cortarlo, la tocó suavemente por debajo de su cuerpo, y a cobrar.&lt;br /&gt;Desde entonces, el fútbol no volvió a ser lo mismo para mí. Se convirtió en una parte muy importante de mi vida. Cuando la “U” ganaba, yo era el más feliz del mundo. Cuando perdía, yo sufría como nadie. Sus jugadores eran mis ídolos y yo estaba convencido de que tenían una dimensión superior a la humana. No eran mortales como los ingenieros, los médicos, los abogados: eran futbolistas. Sin embargo, nunca fui un fanático. Conforme fui creciendo, la realidad fue imponiéndose. Ahora sé que nuestro fútbol es de tan baja categoría, que parece un deporte distinto al que se juega en otras partes. Ni siquiera es materia opinable que estamos en el sótano de Sudamérica y ganarle a Ecuador o a Venezuela es una hazaña. Tengo pena y también mucha cólera, pero no me vengan con que por eso ya no debo ser hincha de la “U”, que es ridículo emocionarse con los goles de Piero Alva o con las increíbles tapadas de Supermán Fernández, otro de la dinastía. Voy a seguir siéndolo hasta que me muera y eso significa – lo digo por si acaso – que todavía voy a festejar muchos campeonatos más. Ser hincha de Universitario de Deportes no pasa por los resultados. Sin duda, prefiero que gane a que pierda, pero en cualquiera de los casos, la “U” está en mi pecho, porque, como dijo el Puma Carranza, en frase que quedará para la posteridad: la “U” es la “U”.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-904832390225012624?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/904832390225012624/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/12/un-recuerdo-temprano.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/904832390225012624'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/904832390225012624'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/12/un-recuerdo-temprano.html' title='Un recuerdo temprano'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-8655813768585822793</id><published>2009-12-06T17:25:00.000-08:00</published><updated>2009-12-06T17:29:43.506-08:00</updated><title type='text'>Ayer no pude hablar con ella</title><content type='html'>“No pude hablar con ella ayer”. “Ayer no pude hablar con ella”. ¿Significan lo  mismo estas dos frases? No, porque la primera comienza por el sujeto (yo, por más tácito que sea) y sigue con el verbo y los complementos. Estoy diciendo únicamente que ayer no pude hablar con ella, sin dar más información. En la segunda, el orden cambia y la circunstancia – ayer – ocupa el primer lugar. Esto le da un valor adicional al adverbio ayer, porque enfatiza que ayer, exactamente ayer, no pude hablar con ella. Estoy informando, de alguna manera, que los demás días si hablaba con ella, pero ayer, precisamente ayer, no pude.&lt;br /&gt;Y ayer fue sábado, que vienen del latín &lt;em&gt;sabbatum&lt;/em&gt;, éste del griego &lt;em&gt;sabbaton&lt;/em&gt; que viene del hebreo &lt;em&gt;sabbat&lt;/em&gt;, que a su vez proviene del acadio &lt;em&gt;sabbatum&lt;/em&gt;, que significa descanso. Los nombres de los otros días de la semana vienen del latín y – excepto el domingo, &lt;em&gt;Dominicus dies&lt;/em&gt;, día del señor – se refieren a los astros. &lt;em&gt;Iovis dies&lt;/em&gt; era para los romanos el día de Júpiter, que es nuestro jueves, así como &lt;em&gt;Veneris dies&lt;/em&gt;, el viernes, era el día de Venus y &lt;em&gt;Martis dies&lt;/em&gt; el día de Marte. Esos tres días terminan en “s”, mientras que los otros, &lt;em&gt;lunae, mercurii&lt;/em&gt;, en otras letras. Sin embargo, como recitar &lt;em&gt;lunae, martis, mercurii, ioves, veneris&lt;/em&gt;, ocasionaba ciertas molestias, al asimilarlos a nuestro idioma castellano, le agregamos una “s” a lunae y a mercurri. Por eso decimos ahora “hablamos el lunes” o “¿almorzamos el miércoles?”, en vez de decir “hablamos el lune” o “¿almorzamos el miércole?”, como estrictamente debería decirse.&lt;br /&gt;Sutilezas del lenguaje, pero en todo caso, si ayer no pude hablar con ella fue por causas ajenas a mi voluntad. Que conste.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-8655813768585822793?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/8655813768585822793/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/12/ayer-no-pude-hablar-con-ella.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/8655813768585822793'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/8655813768585822793'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/12/ayer-no-pude-hablar-con-ella.html' title='Ayer no pude hablar con ella'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-633749745477386523</id><published>2009-11-25T17:52:00.000-08:00</published><updated>2009-11-25T18:22:21.400-08:00</updated><title type='text'>El peor de todos</title><content type='html'>Lucy vivió hace entre 3,9 y 3 millones de años. Fue una joven de 1,05 m. de estatura y unos 30 kilos de peso. Aunque - lo mismo que tú y que yo (sobre los choferes de combi y los que dirigen la televisión peruana tengo serias dudas) - pertenecía al género Homo, no era humana. Era, ella no lo sabía, una &lt;em&gt;Australopithecus afarensis&lt;/em&gt;. Del estudio de su esqueleto, así como del de los restos de otros ejemplares encontrados, se ha podido establecer una serie de características de los homínidos de esa época, características que nosotros, los &lt;em&gt;Homo sapiens&lt;/em&gt;, hemos heredado. La primera, es la condición de bípedos, que está indubitablemente establecida por la anatomía de la cadera y la rodilla, regiones directamente vinculadas con la marcha. Se sabe también que sus piernas eran del mismo tamaño que sus brazos y que sus pulgares tenían la suficiente longitud como para manipular con precisión todo tipo de objetos. Otra característica de la anatomía del &lt;em&gt;Australopithecus&lt;/em&gt; tiene mucho interés. Resulta que la vagina de las hembras de esa especie tenía una orientación ventral – hacia delante – y no dorsal – hacia atrás – como los demás mamíferos. Esto determinó dos de los rasgos más singulares de la especie humana: hizo el parto más complicado y permitió la cópula – variantes exquisitas al margen – cara a cara. Respecto a lo primero, podemos deducir que la complejidad del parto generó la necesidad de ayuda, la que, naturalmente, provenía de otras hembras. En cuanto a lo segundo, el coito &lt;em&gt;face to face&lt;/em&gt; posibilitó las relaciones afectivas duraderas.&lt;br /&gt;La cooperación solidaria entre las mujeres y la relación entre sexo y amor son rasgos exclusivamente humanos, que bien pudieron comenzar a gestarse en la época de Lucy, pero también, de algún modo, pudieran contarse dentro de los orígenes del lenguaje.&lt;br /&gt;Al respecto, hace poco más de un año, el antropólogo Robert McCarthy, de la Universidad Atlántica de Florida, conmocionó a los científicos del planeta entero al presentar la reconstrucción sonora de la voz de un neandertal. Utilizando una computadora y un sintetizador, McCarthy generó el sonido de la letra “e” (sonido en inglés), tal como – según McCarthy, por supuesto – la pronunciaba el neandertal. Para quienes quieran escucharlo, el enlace: www.fau.edu/explore/media/FAU-neanderthal.wav.&lt;br /&gt;Lo que hizo McCarthy fue tratar de encontrar la ubicación de la laringe, la lengua y el hueso hioides, en los neandertales. A partir de eso diseñó una especie de simulador para recrear el sonido. Sin embargo, simular no es lo mismo que reconstruir la anatomía y el funcionamiento de la garganta, lo que ya es harina de otro costal. La lengua, la laringe y las cuerdas vocales están hechas de tejido blando y por lo tanto no fosilizan. Antes que desanimarse, los paleoantropólogos buscaron en la base del cráneo y en el hueso hioides las claves necesarias, pero luego de estudiar decenas de cráneos y numerosos hioides, llegaron a la conclusión de que tampoco era posible reconstruir el aparato fonador con ese método. Se aproximaron entonces al problema por otra ruta: el camino del oído.&lt;br /&gt;Como sabemos, en el oído se encuentran los huesos más pequeños del cuerpo humano, es decir el martillo, el yunque y el estribo. Esos huesitos, junto con el tímpano y el conducto auditivo externo, se encargan de transmitir las ondas sonoras del aire, desde el exterior hasta el oído interno. Al hacerlo, filtran acústicamente los sonidos que transmiten, potenciando unas frecuencias y anulando otras. Debido a esto, las llamadas de los chimpancés, por ejemplo, son acústicamente muy sencillas y contienen poca información, ya que las ramas y las hojas de la selva – su hábitat – distorsionan el sonido, motivando que el filtro de sus huesos del oído lo limite a una banda estrecha. En los humanos, por el contrario, la banda de frecuencia es mucho más ancha y de mayor sensibilidad. Nuestro oído está sintonizado a la voz de nuestros semejantes. Al estudiar el oído de los neandertales, se ha comprobado que oían como nosotros, lo que permite deducir que fueron capaces de hablar también como nosotros.&lt;br /&gt;Finalmente, como concluye una publicación especializada que leí, resulta significativo que la mejor aproximación al origen del lenguaje se haya dado no a través del órgano que emite la voz, sino del que la percibe. Es como si fuese necesario recordarnos que la capacidad de escuchar al otro nos hace tan o más humanos que la capacidad de hablar.&lt;br /&gt;Y en eso, como me dijera mi querido hermano Chino esta misma tarde, yo soy el peor de todos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-633749745477386523?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/633749745477386523/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/11/el-peor-de-todos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/633749745477386523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/633749745477386523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/11/el-peor-de-todos.html' title='El peor de todos'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-8977781815617512710</id><published>2009-10-27T17:14:00.000-07:00</published><updated>2009-10-27T22:55:25.755-07:00</updated><title type='text'>Mis hoteles I (Ayacucho)</title><content type='html'>Viajaba a Ayacucho para un taller con periodistas. El avión de LcBusre era un jet pequeñito, para 12 pasajeros, sin espacio para baño, sin aeromoza y, por lo tanto, sin posibilidad de tomar un trago para calmar la ansiedad. Un vuelo tranquilo, sin más sobresaltos que los proporcionados por mi inquieta imaginación. Finalmente, aterrizamos y me puse el primero junto a la puerta, con ganas de pisar tierra lo más pronto posible. La puerta se abrió y me ofreció un insólito panorama: un batallón de soldados formaba frente a mí, en la pista. A su lado, una banda militar, los maestros prestos a tocar. En ese momento, recordé a mi entrañable amigo, el reportero gráfico - un abrazo, Chino, cuánto que no nos vemos - Walter Hupiú. Recordé que cierta vez Fujimori fue a Italia en visita oficial y el periódico en el que trabajábamos lo comisionó para cubrir la visita con sus excelentes fotografías. Naturalmente, Walter se la pegó la misma noche en que llegó y, naturalmente también, se quedó dormido. No pudo ser parte de la comitiva que acompañaba a Fujimori a su entrevista con el Papa en el Vaticano. Desesperado, podía perder la chamba, ¿cómo explicar su ausencia?, el Chino salió del hotel, pensando tomar un taxi y después ver cómo entraba a la audiencia. En la puerta, un auto oficial, con banderitas del Perú y de Italia incluidas. El chofer se ofreció a llevarlo y Walter, en menos tiempo del que me toma contarlo, ya estaba sentado en el asiento trasero. El auto partió, pero el tráfico romano era infernal y el auto avanzaba demasiado lentamente. El Chino, angustiado, sacó la cabeza por la ventanilla y, entonces, la gente que estaba en la calle lo vio. De noche, todos los gatos son pardos y para los italianos todos los chinos, Fujimori, así que empezaron a vitorearlo. Walter, que es más pendejo que las arañas, empezó a saludar con gestos presidenciales. Los transeúntes lo aplaudían, él seguía saludando. La policía empezó a abrirle camino y el Chino, mandatario por diez minutos, seguía agitando majestuosamente la mano a la multitud que acordonaba las veredas, hasta el Vaticano. Llegó a tiempo.&lt;br /&gt;Pues bien, yo me acordé de esto y empecé a bajar la escalinata con andar y gestos presidenciales también. La banda arrancó a tocar la marcha de banderas y yo, sin saber todavía por quién me habían tomado, saludé orondo, feliz, majestuoso. Por un momento estuve tentado de imitar a Donald Sutherland cuando en Doce del Patíbulo pasa revista a las tropas que lo habían confundido con un general de dos estrellas, pero la sensatez se impuso y me dirigí veloz a recoger mi equipaje.&lt;br /&gt;En el hotel me enteré de que había viajado conmigo el Vicario General castrense (o yo con él, creo), precisamente con rango de general. La aparatosa bienvenida era, claro, para él, no para mí, pero yo logré engañarlos durante un rato. Fue muy divertido. Era el hotel Universal, donde ya había estado antes. Lo recordaba muy bien, porque mi amigo Martín, que entonces pesaba 112 kilos, había roto dos veces el asiento del water y su gracia nos salió a razón de 50 soles por tapa. Esta vez no pasé la noche ahí. Apenas llegué, vi una bandada de cuervos, urracas, chivillos y otros pájaros de negro plumaje, que se paseaban por la recepción como Pedro por su jato. También había pingüinos. No era, por cierto, un congreso ornitológico, sino más bien uno eucarístico, o algo así. Por eso el hotel estaba lleno de curas y monjas, y por eso el importante vicario había llegado a Huamanga.&lt;br /&gt;Incapaz de permanecer junto a tanto ministro de dios, me trasladé al Hostal Santa María, a pocas cuadras del Universal. Dormí tranquilo, sin curas ni monjas. Y también sin marcha de banderas.&lt;br /&gt;He estado muchas veces en Huamanga, pero hay una que tengo grabada. Era febrero y se celebraban los carnavales. Yo tenía que entrevistarme - también con Martín - con unos alpaqueros en una comunidad a cinco mil metros de altura. Nuestro enlace era un ingeniero ayacuchano que debía proporcionarnos una camioneta y guiarnos. No lo conocíamos, sólo teníamos su dirección. Llegamos a su casa. No estaba. Su mujer nos dio explicaciones confusas y nos pidió que regresáramos por la tarde. Aprovechamos el tiempo para recorrer la ciudad, que era un jolgorio. Las comparsas, que eran legión, desfilaban alegremente por las calles, cada una con su banda. Las Diabladas, los Negritos de no sé dónde, las Pallas y cuanto bailarín folclórico existe llenaban de colorido a Huamanga. Por todas partes música, gritos, bulla, borrachos alegres.&lt;br /&gt;Por la tarde, regresamos a casa del ingeniero, pero de él, ni la tos. Más explicaciones confusas, más música, más baile, más borrachos alegres, más bulla. Fue una noche difícil. Nadie dormía en Huamanga. Yo tampoco. Más música, más bailes, los borrachos más borrachos, más alegres. A la mañana siguiente, más de lo mismo. Decidimos entonces alquilar una camioneta por nuestra cuenta y partimos hacia las alturas. Parecía un descanso. No bulla, no música, no bailes, menos borrachos, menos alegres y más silenciosos. Pero los cinco mil metros sobre el nivel del mar también hicieron lo suyo. Y el frío. Y la nieve. Todo era blanco, blanco como la nieve, je, je. Los pies también tiritaban cuando se hundían al caminar. Yo pensaba en el ejército de Napoleón en Rusia. Para colmo, entré a una bodega y no tuve mejor ocurrencia que agarrar una rama que encontré sobre el mostrador. Era ortiga. Hay que pasar por la experiencia para saber lo que es poner esa planta maldita en contacto con la piel. Fue como un choque eléctrico, seguido de un ardor inenarrable, que me duró varias horas. Con ortiga o sin ortiga, el trabajo se hizo y por la noche regresamos a Huamanga. Más bulla, más de todo lo que ya saben. Y el ingeniero, vuélvete.&lt;br /&gt;Tampoco pudimos dormir esa noche. Era sábado y había más música, más baile, más bulla. Los borrachos estaban más borrachos que nunca. Más alegres, también. Todo igual, excepto que había cuetones (que suenan más fuerte que los cohetones), castillos y fuegos artificiales. Se hizo de día y mis párpados, de plomo, se cerraban para vover a abrirse con la música, la bulla, los borrachos, etcétera, etcétera. Fuimos a tomar desayuno al New York, un local en el que servían café en unas lindas tacitas con imágenes de Nueva York - yellows cabs, el Empire State, el Central Park - de un gusto exquisito. Ahí conocí a un simpático mocoso. Se llamaba Rommel, era lustrabotas y quería ser astronauta. Un ayacuchano pisando Marte, pensaba, de camino a casa del ingeniero. Esta vez lo encontramos. Estaba borracho. nos invitó a acompañarlo a bailar con su comparsa. Su comparsa, la explicación de su ausencia. Rechazamos cortésmente la invitación. Lo cortés no quita lo cansado y nosotros queríamos descansar. ¿Descansar?, dijo el ingeniero, están bien cojudos, maestros. Y claro que estábamos bien cojudos. ¿Cómo no?, si ya no recordábamos la última vez que dormimos. A todo esto, claro, seguía la música, el baile, la bulla y los borrachos ya no podían más de borrachos. Pero - todo el mundo lo sabe - no hay mal que dure cien años. Terminaba el domingo y también el carnaval. Poco a poco, todo se fue apagando, hasta los borrachos. Nos fuimos al hotel a dormir un poco, porque nuestro vuelo salía al día siguiente, temprano. De pronto, más bulla, más música. al borde de la locura, salimos a la calle a ver qué pasaba. ¿Acaso no había terminado el maldito carnaval? Sí, pero no para todos. Una comparsa desfilaba por la calles cercanas al hotel. Era la comparsa de los gays de Huamanga, que impedidos de desfilar junto al resto de los huamanguinos, desafiaban valientemente la discriminación abusiva, cuando toda la ciudad dormía. Nos gustó el gesto y los acompañamos durante un rato. Y los aplaudimos.&lt;br /&gt;Y después nos fuimos a dormir.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-8977781815617512710?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/8977781815617512710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/10/mis-hoteles-i-ayacucho.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/8977781815617512710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/8977781815617512710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/10/mis-hoteles-i-ayacucho.html' title='Mis hoteles I (Ayacucho)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-7670136836082928697</id><published>2009-10-20T17:40:00.000-07:00</published><updated>2009-10-21T12:49:02.359-07:00</updated><title type='text'>Mejor cerca que lejos</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Para mi &lt;span id="SPELLING_ERROR_0" class="blsp-spelling-error"&gt;hermanita&lt;/span&gt;, que ya no está y la extraño.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Conocí a Augusto hace tres años, cuando lo que pasó ya no era más que un recuerdo del que yo, entonces, no sabía nada. Augusto era funcionario de una empresa para la que yo hacía consultorías. Cierta vez tuve una discrepancia con un gerente sobre el argumento de una radio novela que estaba escribiendo para ellos y Augusto me apoyó. Por más que lo niegue hasta ahora, se la jugó por mí. Nada le hubiera costado quedarse callado, pero no lo hizo. Metió su cuchara, discutió, estuvo a un tris de pelearse y terminó inclinando la balanza a mi favor. Más sorprendido que agradecido - confieso –, lo invité a almorzar. Aceptó el almuerzo, pero ningún tipo de &lt;span id="SPELLING_ERROR_1" class="blsp-spelling-error"&gt;agradecimiento&lt;/span&gt;. Dijo que yo hubiera hecho lo mismo de haber estado en su sitio, y &lt;span id="SPELLING_ERROR_2" class="blsp-spelling-error"&gt;prácticamente&lt;/span&gt; me obligó a que lo acompañara a su casa para conocer a su familia.&lt;br /&gt;Celia, su esposa, me hizo sentir como si nos conociéramos de toda la vida. Los chicos, Rafael, que tenía nueve años, y Pilar, de siete, me adoptaron sin mayor trámite. La verdad es que &lt;span id="SPELLING_ERROR_3" class="blsp-spelling-error"&gt;Tex&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_4" class="blsp-spelling-error"&gt;Avery&lt;/span&gt; ayudó mucho. Yo tenía en mi &lt;span id="SPELLING_ERROR_5" class="blsp-spelling-error"&gt;laptop&lt;/span&gt; unas películas suyas de dibujos animados. &lt;span id="SPELLING_ERROR_6" class="blsp-spelling-error"&gt;Tex&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_7" class="blsp-spelling-error"&gt;Avery&lt;/span&gt;, para los que no saben, fue el inventor de los lobos a los que se les caía la mandíbula hasta el suelo y les saltaban los ojos con resortes, mientras aullaban cuando se cruzaban con esas &lt;span id="SPELLING_ERROR_8" class="blsp-spelling-error"&gt;pin&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_9" class="blsp-spelling-error"&gt;ups&lt;/span&gt; como las que dibujaba el &lt;span id="SPELLING_ERROR_10" class="blsp-spelling-error"&gt;arequipeño&lt;/span&gt; Vargas en los &lt;span id="SPELLING_ERROR_11" class="blsp-spelling-error"&gt;Playboy&lt;/span&gt; de los cincuenta. Se las mostré a los chicos, no sin miedo de que se aburrieran, porque eran más viejas que andar a pie. No se aburrieron. Se rieron como locos. A Pilar le fascinaron las de los tres &lt;span id="SPELLING_ERROR_12" class="blsp-spelling-error"&gt;chanchitos&lt;/span&gt; – yo tenía varias versiones, incluyendo una en que el lobo era &lt;span id="SPELLING_ERROR_13" class="blsp-spelling-error"&gt;Hitler&lt;/span&gt; –, quiso verlas una y otra vez. Después de eso me otorgaron el título honorífico de tío de cariño. Yo – mis hijos ya son adultos y mis nietos no viven en Lima – correspondía su afecto generoso de la mejor manera posible, con paseos al Parque de las Leyendas y al zoológico de &lt;span id="SPELLING_ERROR_14" class="blsp-spelling-error"&gt;Huachipa&lt;/span&gt;, excursiones al barrio chino para comer &lt;span id="SPELLING_ERROR_15" class="blsp-spelling-error"&gt;siu&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_16" class="blsp-spelling-error"&gt;may&lt;/span&gt; y &lt;span id="SPELLING_ERROR_17" class="blsp-spelling-error"&gt;siu&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_18" class="blsp-spelling-error"&gt;kay&lt;/span&gt;, visitas relámpago al centro de Lima para ver la llama en la estatua de San Martín, largas caminatas por el malecón de Chorrillos, donde les contaba episodios de la Guerra del Pacífico, y &lt;span id="SPELLING_ERROR_19" class="blsp-spelling-error"&gt;comprándoles&lt;/span&gt; libros, muchos libros, que Rafael devoraba con avidez. A veces cocinábamos juntos y - no podía ser de otro modo - dejábamos la cocina hecha un desastre. Celia nunca se molestó y eso, que las catástrofes eran de por lo menos 8 grados en la escala de &lt;span id="SPELLING_ERROR_20" class="blsp-spelling-error"&gt;Richter&lt;/span&gt;. Cuando yo le decía que no se preocupara, que nosotros íbamos a limpiar, me tapaba la boca, diciéndome que &lt;span id="SPELLING_ERROR_21" class="blsp-spelling-error"&gt;calladito&lt;/span&gt; me defendía mejor, que me fuera al parque con Rafael y Pilar, o a ver televisión o donde fuere, pero que no friegue, que de la cocina se encargaba ella.&lt;br /&gt;Los fines de semana, cuando los niños dormían, Augusto, Celia y yo &lt;span id="SPELLING_ERROR_22" class="blsp-spelling-error"&gt;conversábamos&lt;/span&gt; hasta la madrugada. Hablábamos de libros, de películas y, cuando Celia lo permitía, de fútbol. A veces fumábamos &lt;span id="SPELLING_ERROR_23" class="blsp-spelling-error"&gt;marihuana&lt;/span&gt; y no parábamos de reírnos de la menor tontería. Siempre discutíamos apasionadamente. Celia y yo preferíamos mil veces a &lt;span id="SPELLING_ERROR_24" class="blsp-spelling-error"&gt;Nicholson&lt;/span&gt; que a &lt;span id="SPELLING_ERROR_25" class="blsp-spelling-error"&gt;Hoffman&lt;/span&gt;. Augusto y Celia me enfurecían diciendo que &lt;span id="SPELLING_ERROR_26" class="blsp-spelling-error"&gt;Natalie&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_27" class="blsp-spelling-error"&gt;Portman&lt;/span&gt; era más hermosa que &lt;span id="SPELLING_ERROR_28" class="blsp-spelling-error"&gt;Romy&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_29" class="blsp-spelling-error"&gt;Schneider&lt;/span&gt; y los tres creíamos que &lt;span id="SPELLING_ERROR_30" class="blsp-spelling-error"&gt;Harrison&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_31" class="blsp-spelling-error"&gt;Ford&lt;/span&gt; era un buen actor y que &lt;span id="SPELLING_ERROR_32" class="blsp-spelling-error"&gt;Nicholas&lt;/span&gt; &lt;span id="SPELLING_ERROR_33" class="blsp-spelling-error"&gt;Cage&lt;/span&gt; era un &lt;span id="SPELLING_ERROR_34" class="blsp-spelling-error"&gt;cojudo&lt;/span&gt; a la vela.&lt;br /&gt;Los dos eran cultos e inteligentes, pero ella era brillante. Tenía una manera especial de contar las cosas, yendo siempre al centro del asunto, de un modo que yo no había conocido antes. Ambos tenían un sentido del humor extraordinario. Se reían mucho de sí mismos, de la misma manera que yo me reía de mí. Realmente nos queríamos mucho. La pasábamos bien.&lt;br /&gt; Una noche - yo había llevado a los chicos al fútbol y Celia los estaba acostando - le dije a Augusto que no podía haber encontrado una madre mejor para sus hijos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Celia no es su mamá – me dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me quedé helado y no sé durante cuánto tiempo me hubiera quedado así, de no haber sido porque Celia entró a la sala en ese momento. Una mirada le bastó para darse cuenta de todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Ya le contaste? – preguntó.&lt;br /&gt;- Estaba esperándote – respondió Augusto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sigue es la historia que entre los dos relataron. A veces discrepaban, confrontaban detalles y se ponían de acuerdo después. Otras veces hablaba él y callaba ella, o contaba ella y escuchaba él. He compuesto la historia de la mejor manera posible, pero no he agregado ni quitado nada. Pueden creerla, o pueden pensar que soy un mentiroso, que la he inventado. No me importa, igual la voy a contar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera esposa de Augusto, la madre de Rafael y Pilar, se llamaba Victoria. Se conocieron en casa de unos amigos. Augusto se enamoró de Victoria en cuanto la vio, pero ella no le hacía caso. Él la persiguió tercamente. Le escribía, la llamaba por teléfono, le dejaba mensajes, la invitaba a salir. Ella, nada, como si oyera llover. Así pasaron tres meses, hasta que una noche él se plantó frente a su casa y no se movió hasta que Victoria salió y le habló desde el fondo de su corazón. Le pidió, le rogó encarecidamente que deje de buscarla, que le estaba causando un dolor muy grande. Le dijo que no podía estar con él, que nada le gustaría más, pero que era imposible que tuvieran algo, que le iba a hacer daño. Augusto quiso saber por qué. Insistió hasta la saciedad y le juró que no se iba a mover de ahí hasta que ella le explique sus razones. Finalmente, al verlo tan decidido, claudicó. Sin rodeos, brutalmente, confesó que era alcohólica.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Desde muy chica, le dijo, se tomaba los conchos de las copas cuando había reuniones en su casa. Luego, en la adolescencia, tomaba cerveza con sus amigos, y al poco tiempo también tomaba cuando estaba sola. Sus padres se dieron cuenta de la magnitud del problema una tarde, cuando la encontraron tirada en el baño, &lt;span id="SPELLING_ERROR_35" class="blsp-spelling-error"&gt;completamente&lt;/span&gt; borracha. Comenzó entonces un desfile por cuanto psicólogo, psiquiatra y especialista había en Lima. Algunos lograron mantenerla sobria unos meses y así, dando tumbos, consiguió terminar el colegio. Pero siempre volvía a tomar. Una copa era demasiado y mil no eran suficientes. Perdió trabajos, hizo papelones terribles y avergonzó a su familia, hasta que llegó a Alcohólicos Anónimos y logró controlar la enfermedad: ya llevaba tres años sin destapar una botella. Sin embargo - eso lo tenía muy claro - era incurable. No quería arrastrar a nadie con ella y mucho menos a Augusto, del que, admitió, se había enamorado. Así como se había detenido, podía comenzar a beber nuevamente. Augusto la abrazó y le habló con la mayor ternura del mundo. Estaba seguro de que el amor podía todo, que esos tres años se iban a convertir en toda la vida, porque a partir de ese instante nunca más iba a estar sola. "Te voy a proteger hasta de ti misma", le dijo y los dos lloraron, se besaron y etcétera. Un año después se casaron. Al poco tiempo nació Rafael y luego Pilar. Victoria parecía haber superado su grave problema. Eran felices. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Una noche de diciembre, días antes de Navidad, estaban &lt;span id="SPELLING_ERROR_36" class="blsp-spelling-error"&gt;desempolvando&lt;/span&gt; el nacimiento para ponerlo en la sala, cuando Victoria recibió una llamada de una antigua compañera de oficina, que la invitaba a un almuerzo al día siguiente, para verse y celebrar el fin de año. Victoria dudó, no dijo que sí, ni dijo que no. Después lo comentó con Augusto, que la animó a que vaya, pensando que le haría bien estar con sus amigos, a los que no veía desde hacía mucho tiempo. Victoria se convenció, justo cuando Pilar se acercaba con la imagen el Niño Jesús. Rafael tropezó con ella y la imagen cayó al suelo, haciéndose pedazos. La niña se sintió muy culpable y se puso a llorar. Victoria la consoló con dulce afecto y le prometió que al día siguiente, después del almuerzo al que la había sido invitada, regresaría a casa con una imagen nueva, más bonita, mejor.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pero Victoria no regresó al día siguiente. Augusto supo, sin que nadie se lo diga, lo que había pasado: Victoria había vuelto a tomar. Pasaron los días y de Victoria no se sabía nada. Augusto la buscó por un tiempo, pregunto aquí, llamó a allá, sin ningún resultado. Pronto dejó de buscarla. ¿Para qué, si ya estaba advertido de lo que iba a pasar?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Rafael, por su parte, trataba de no dar muestras de inquietud, pero se traicionaba cada vez que escuchaba detenerse un auto frente a la casa. Corría a la ventana, para regresar &lt;span id="SPELLING_ERROR_37" class="blsp-spelling-error"&gt;inmediatamente&lt;/span&gt; a lo que estaba haciendo, sin ninguna expresión en el rostro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cuanto a Pilar, lo suyo era grave. Dejó de hablar, no pronunciaba palabra. Augusto hizo esfuerzos enormes para arrancarle siquiera una frase. No pudo. La espiaba para ver si hablaba sola, trataba de sorprenderla con súbitas e inesperadas preguntas, le hablaba de Victoria. Ningún resultado, Pilar seguía &lt;span id="SPELLING_ERROR_38" class="blsp-spelling-error"&gt;obstinadamente&lt;/span&gt; callada. Comenzó entonces - el destino es inevitablemente cíclico - un desfile por cuanto psicólogo, psiquiatra y especialista había en Lima. Todos fracasaron, Pilar seguía tan muda como un pez.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El tiempo pasó y nada cambió. Augusto conoció a Celia y poco a poco fue olvidando a Victoria. Llegado el momento, la llevó a su casa, para que conozca a los chicos. Celia, convenientemente enterada, fue muy discreta. Ni ese día, ni ningún otro día, trató de hacer hablar a la niña. Pero no se quedó con los brazos cruzados. Por su cuenta, empezó a buscar a Victoria. Estaba convencida de que Pilar volvería a hablar si encontraba a su madre. Contrató un detective, un &lt;span id="SPELLING_ERROR_39" class="blsp-spelling-error"&gt;ex&lt;/span&gt; policía que había trabajado en la búsqueda de personas desaparecidas, hasta que finalmente, el esfuerzo dio frutos. Victoria estaba internada en el Hospital Dos de Mayo, con una cirrosis terminal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sin contarle a Augusto, Celia fue a verla. Encontró un saco de huesos, una mujer destruida. Le explicó quién era, le contó sobre sus hijos, sobre la callada quietud de Pilar. Victoria la escuchó con reprimida emoción.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Mira - le dijo -. ¿No ves cómo estoy? Mis hijos no pueden verme así.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Celia le habló de &lt;span id="SPELLING_ERROR_40" class="blsp-spelling-error"&gt;tratamientos&lt;/span&gt; modernos, de médicos mejores, de internarla en una clínica privada y hasta de la fuerza del amor, pero no logró convencerla. Victoria le pidió que cuide a sus hijos, que se case con Augusto y sea la madre de ellos. También le pidió que se vaya y que nunca, nunca, hable de esto con nadie, absolutamente con nadie. Celia se fue, &lt;span id="SPELLING_ERROR_41" class="blsp-spelling-error"&gt;prometiéndoselo&lt;/span&gt;.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y cumplió su promesa. Con la misma discreción de siempre, se desvivió por los chicos, pero nunca intentó ocupar el lugar de Victoria. Cuando Navidad se acercaba, les propuso sembrar trigo en macetas de arcilla para el nacimiento. Rafael aceptó. Pilar se mostró indiferente. Y compraron trigo, y lo sembraron. Cada día, Celia y Rafael lo regaban, lo veían crecer. Pilar se acercó primero con curiosidad y luego participó en los cuidados, con algo que podría llamarse entusiasmo. Otro día, armaron el nacimiento, con cerros de cartón, lagunas de espejos, patos, corderos, burros, vacas de plástico. Celia buscó la imagen del Niño y, naturalmente, no la encontró. Sugirió comprar una y, de pronto, la niña gritó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡El Niño lo va a traer mi mamá!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Después corrió y se encerró en su cuarto. Cuando Augusto llegó, Celia se deshizo en disculpas, insistiendo en sus buenas intenciones. Quiso irse a su casa, pero Augusto la tranquilizó y le pidió que se quede. Sugirió salir a la calle, ir juntos, los cuatro, a ver los nacimientos de las iglesias del centro. Pensó que eso le haría bien a su hija, que ya era hora de que enfrente las cosas. Y salieron. Pilar se dejaba llevar, siempre en silencio. Visitaron iglesias y Pilar se dejaba llevar, siempre en silencio. De regreso, se detuvieron para cruzar la avenida &lt;span id="SPELLING_ERROR_42" class="blsp-spelling-error"&gt;Abancay&lt;/span&gt;. Había mucha gente, todos apurados, cargados de paquetes envueltos en papel de regalo, de &lt;span id="SPELLING_ERROR_43" class="blsp-spelling-error"&gt;panetones&lt;/span&gt;, de canastas con vinos, &lt;span id="SPELLING_ERROR_44" class="blsp-spelling-error"&gt;cocolates&lt;/span&gt; y duraznos al jugo. Un Papa &lt;span id="SPELLING_ERROR_45" class="blsp-spelling-error"&gt;Noel&lt;/span&gt; sudoroso tocaba su campanilla y de las tiendas se escuchaban los villancicos una y otra vez repetidos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Mi mamá! - exclamó de pronto Pilar y cruzó la pista corriendo, justo en el momento que un ómnibus pasaba.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un frenazo, gritos &lt;span id="SPELLING_ERROR_46" class="blsp-spelling-error"&gt;agustiados&lt;/span&gt;, y una mujer - una negra - que se lanza y empuja a Pilar, poniéndola a salvo. Más gritos, confusión, llantos. Augusto y Celia corrieron a abrazar a Pilar que nada tenía. Después de comprobar que estaba ilesa, Augusto dejó a la niña con Celia y se puso a buscar a su salvadora. No la encontró, nadie supo dar razón de nada, nadie la vio. A instancias de Rafael, decidieron buscarla. Fueron a una comisaría cercana, pero no había reporte de ningún accidente, de ninguna mujer herida. Les recomendaron ir al Hospital Dos de Mayo. Tal vez ahí la habían llevado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En el hospital tampoco sabían nada. No había ninguna emergencia. Estaban por irse, cuando una enfermera, para &lt;span id="SPELLING_ERROR_47" class="blsp-spelling-error"&gt;sopresa&lt;/span&gt; de Augusto, reconoció a Celia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Usted vino hace unos meses, ¿no es cierto? - le dijo. Pobre señora, al día siguiente murió, pero le dejó este paquete.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pilar corrió y le arrebató el paquete. Lo abrió con movimientos ansiosos. Era una una hermosa imagen del Niño Jesús.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Vamos a la casa - ordenó. Tenemos que celebrar Navidad.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los tres nos quedamos callados. Luego de un rato, me animé a preguntarles si había alguna explicación para algo tan raro.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No tengo ninguna - respondió Augusto. Lo único que se me ocurre pensar es lo que Victoria decía: siempre es mejor estar cerca que lejos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-7670136836082928697?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/7670136836082928697/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/10/mejor-cerca-que-lejos.html#comment-form' title='3 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7670136836082928697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7670136836082928697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/10/mejor-cerca-que-lejos.html' title='Mejor cerca que lejos'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-3985984234804089365</id><published>2009-08-08T23:55:00.001-07:00</published><updated>2009-08-08T23:55:12.608-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-3985984234804089365?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/3985984234804089365/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/08/blog-post.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/3985984234804089365'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/3985984234804089365'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/08/blog-post.html' title=''/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-2247058094788410887</id><published>2009-08-05T22:35:00.000-07:00</published><updated>2009-08-07T10:30:49.194-07:00</updated><title type='text'>Hiroshima</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;El 6 de agosto de 1945, a las ocho y quince de la mañana, hora de Japón, una bomba atómica relampagueó sobre Hiroshima. Cien mil civiles - hombres, mujeres, niños - murieron. La ciudad quedó destruida. John Hersey, un periodista noteamericano, narra en su libro &lt;em&gt;Hiroshima&lt;/em&gt; lo que pasó ese día, concentrándose en seis &lt;em&gt;hibakushas. &lt;/em&gt;Es conveniente saber que&lt;em&gt; &lt;/em&gt;para los japoneses, utilizar el término sobrevivientes, es decir resaltar el hecho de estar vivo, podía sugerir una ofensa a los sagrados muertos del holocausto nuclear, motivo por el que preferían utilizar la palabra &lt;em&gt;hibakusha&lt;/em&gt;, que literalmente significa "persona afectada por la explosión".&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A través de los testimonios de la señora Hatsuyo Nakamura, que al momento de la explosión estaba mirando por la ventana de su cocina a un vecino; del sacerdote alemán Wilhem Kleinsorge, quien leía la revista jesuita &lt;em&gt;Stimen der Zeit&lt;/em&gt; (Voces del Tiempo); del doctor Terufumi Sasaki, que caminaba por el corredor de un hospital, llevando una muestra de sangre; del pastor de la Iglesia Metodista Kiyoshi Tamamoto, que descargaba una carretilla frente a la casa de un hombre rico; y del doctor Masakazu Fujii, que cruzaba las piernas, listo para dar la primera ojeada a su periódico, Hersey nos entrega un retrato sobrio y sin embargo tremendamente conmovedor de la tragedia.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Publicada en la revista &lt;em&gt;The New Yorker&lt;/em&gt; un año después del suceso, la crónica nos muestra todo el horror imaginable (&lt;em&gt;La señora Nakamura estaba de pie, mirando a su vecino, cuando todo brilló con el blanco más blanco que jamás hubiera visto. No se dio cuenta de lo ocurrido a su vecino, los reflejos de madre le dirigieron hacia sus hijos. Había dado un paso - la casa estaba a 1,234 metros del centro de la explosión - cuando algo la levantó y la envió en volandas al cuarto vecino, sobre la plataforma de dormir, seguida de partes de su casa. Trozos de madera le llovieron encima cuando cayó al piso, y una lluvia de tejas la aporreó; todo se volvió oscuro, porque había quedado sepultada. Los escombros no la enterraron profundamente. Se levantó y logró liberarse. Escuchó a un niño que gritaba: "¡Mamá, ayúdame!", y vio a Myeko, la menor - tenía cinco años - enterrada hasta el pecho e incapaz de moverse.)&lt;/em&gt; y aún el inimaginable (&lt;em&gt;Regresando con el agua se perdió en un desvío alrededor de un tronco caído, y al buscar el camino entre los árboles escuchó una voz que venía desde los arbustos y le preguntaba: "¿Tiene algo de beber?". El padre Kleinsorge vio un uniforme. Pensando que se trataba de solamente un soldado, se acercó con el agua. Cuando entró en los arbustos se dio cuenta de que había unos veinte hombres, todos en el mismo estado de pesadilla: sus caras completamente quemadas, las cuencas de sus ojos huecas, y el fluido de sus ojos derretidos resbalando por sus mejillas. Debieron estar mirando hacia arriba cuando estalló la bomba, tal vez fueran personal antiaéreo.)&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Difícil, muy difícil concebir peor barbarie. Uno se pregunta cómo individuos de la misma especie capaz de pintar &lt;em&gt;Almuerzo sobre la hierba&lt;/em&gt; o de escribir &lt;em&gt;Guerra y Paz&lt;/em&gt; pueden cometer atrocidades así. Pareciera, pues que la civilización es sólo un barniz, y que debajo se encuentra el salvaje agazapado, listo para perpetrar una matanza que nos avergüenza a todos de nuestra condición. No obstante, la crónica de Hersey es esperanzadora y quizá en esto se encuentre su mayor valor.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-2247058094788410887?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/2247058094788410887/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/08/hiroshima.html#comment-form' title='4 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/2247058094788410887'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/2247058094788410887'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/08/hiroshima.html' title='Hiroshima'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-5220316256660979422</id><published>2009-07-20T16:56:00.000-07:00</published><updated>2009-07-20T22:54:58.846-07:00</updated><title type='text'>Niños y niñas</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;- ¡A mí, pásamela a mí - grita Santiaguito, mientras ve transitar la pelota de un lado a otro. Nadie se la pasará, hasta que llegue a los pies de Darío o a los míos, que somos los únicos capaces de conmovernos con sus lamentos. Los pases que le damos tienen que ser precisos, ni muy fuertes, para que pueda responderlos, ni muy lentos, para que los otros niños no puedan interceptarlos. Hemos terminado de almorzar y nos hemos trasladado al malecón, en Chorrillos. Además de Santiago, piedrón, ingenioso, parecido a su madre, están Illary - muero por esa niña - con su cara de luna y sus rizos de muñeca antigua; Esteban, insuperable en skate, con su camiseta del Bayern Münich encima; María, insufriblemente coqueta, martirizándome siempre con su negativa a darme un beso; Ramiro, flaco, cabezón, noble y candoroso, a despecho de sus doce años que se asoman a la adolescencia; Diego, con su timidez, sus anteojos y sus pelos trinchudos, y Jerónimo, condenado a ver el juego desde los brazos de Paola, porque recién cumplió un año, no hace ni un mes. Gonzalo, Rafael, Jaime y Carol, tampoco juegan con nosotros. Prefieren mirar el mar. Namasté y Vida acaban de irse. Me quedo, pues, con uno de los tres hijos que hoy almorzaron conmigo. Darío y yo somos futboleros, siempre lo fuimos. Desde chiquito lo llevaba al estadio. A la cancha, porque yo era periodista y, a la vez que hacía mi trabajo, le daba a mi hijo una vida envidiable, gracias al fútbol. Darío era el engreído de los y sobre todo de las reporteras gráficas, que lo retrataron con las estrellas de los 90. Recuerdo particularmente dos fotos: una con el gran Rivelino, en la que - no pude resistir la tentación - salgo yo también, y otra con el granítico Chumpitaz. El gran capitán y Darío, nadie más. Cuántos recuerdos en José Díaz, cuánto tiempo que no vamos, hijo querido. Nunca olvidaré una vez que, poco antes de comience el partido entre Alianza Lima y Sport Boys, el árbitro - creo que era Erasmo Mondoñedo - se acercó a Darío, que estaba al borde de la cancha conmigo, y le preguntó quién quería que ganase. Darío, naturalmente, dijo que el Boys. En el segundo tiempo se armó un lío y el equipo completo de Alianza se retiró de la cancha, ante el asombro de un estadio lleno. Pues bien, Darío nunca ha podido quitarse de la cabeza que el árbitro expulsó a los de Alianza para complacerlo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Por eso, porque amamos el fútbol, porque hay que ser agradecido - así me enseñaron y así le enseñé - le metimos a esa pichanguita con los chicos. Lo de pichanguita es una exageración, porque no sólo había que cuidar que la pelota le llegue a Santiaguito, sino que - estábamos en la pista - había que vigilar el paso de los autos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Eso de cuidar a los niños, e incluso eso de los niños, es un invento del siglo XVIII. Antes de eso, no eran otra cosa que adultos de pequeño tamaño, sin experiencia, ni conocimientos, ni tampoco dominio de sí mismos. La magia y la fantasía infantiles no eran tomadas en cuenta. No se hacía la menor distinción entre el mundo de los niños y el mundo de los adultos. Los juegos eran los mismos para todos y no se protegía la inocencia infantil de las diversiones o los chistes obscenos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Fue Jean -Jacques Rousseau quien, queriéndolo o no, cambió esta manera de ver las cosas. A partir de la lectura de Emilio, las madres empiezan a dar de lactar a sus hijos (vuelven a hacerlo, en realidad) y se desarrolla la pedagogía. Más que eso todavía, la literatura descubre el mundo infantil como tema poético. Peter Pan será el pionero del nuevo ideal: no crecer. Se considera a los niños - y a las mujeres también, pero esa es otra historia - seres tan delicados, que hay que protegerlos de las groserías y, por supuesto, de cualquier alusión sexual.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Naturalmente, ninguna de esas reflexiones le interesaban a los chicos y a las chicas que jugaban con nosotros en el malecón. Sus intereses, más concretos, más terrenales, estaban en la pelota, el skate, la carcajada. Tengo para mí que la infancia es, más bien, una conquista de los niños, por la que han luchado durante siglos, muchas veces con ayuda adulta, es verdad. Para comprobar lo bueno de esta sociedad entre grandes y chicos, Santiaguito viene en mi ayuda, precisamente pidiéndole ayuda a su tío Mimí (o sea yo, para burla de las hermanas Harrison) contra "los &lt;em&gt;zondis&lt;/em&gt; que vienen a atacarme". Después de unos segundos de vacilación, caigo en cuenta, al ver a María que se acerca a Santiaguito rígida, con los brazos extendidos, murmurando no sé qué cosas de ultratumba, que los &lt;em&gt;zondis &lt;/em&gt;son los &lt;em&gt;zombies, &lt;/em&gt;así que contraataco, la cargo y la alejo de su víctima.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y la obligo, bajo severas amenazas, a por fin darme el beso tan negado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-5220316256660979422?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/5220316256660979422/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/07/ninos-y-ninas.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/5220316256660979422'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/5220316256660979422'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/07/ninos-y-ninas.html' title='Niños y niñas'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-141464783486214177</id><published>2009-07-18T17:38:00.000-07:00</published><updated>2009-07-18T17:59:44.179-07:00</updated><title type='text'>Dialogue avec mon jardinier</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Un pintor de cierta fama en París, acabadito de separarse de su mujer, cínico y un poco amargado, se refugia en la casa del campo donde pasó su infancia. Apenas llegado, contrata a un jardinero, que resulta ser un antiguo amigo - olvidado ya - de la escuelita del pueblo. La película no es otra cosa que el encuentro de estos hombres, que ni siquiera tienen nombre. El jardinero llama Dupincel (Delpincel) al pintor, y el pintor Dujardin (Deljardín) al jardinero. Parece poco, pero Daniel Auteil y Jean-Pierre Darroussin, dos pesos pesados del cine francés, nos regalan una película entrañable, en la que cada uno nos transmite emociones de una manera distinta, muy personal, pero con la misma directa sutileza. Hay mucha complicidad entre los dos, lo que sin duda ayuda muchísimo a la relación entre sus personajes. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de una película. No tiene ninguna pretensión, es sencilla, para nada retorcida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;La recomiendo calurosamente.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-141464783486214177?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/141464783486214177/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/07/dialogue-avec-mon-jardinier.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/141464783486214177'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/141464783486214177'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/07/dialogue-avec-mon-jardinier.html' title='Dialogue avec mon jardinier'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-7135632744045742696</id><published>2009-07-14T17:12:00.000-07:00</published><updated>2009-07-15T13:06:32.339-07:00</updated><title type='text'>Independencia</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Una bodega enrejada, porque los choros la tuvieron de punto y una cosa es equivocarse y otra huevearse, ¿no es cierto? Al ladito, plumas con ojos, cincuenta modelos de plomos, un manual de pesca, corchas lenguaderas, cangrejeras, tanques, aletas y mucho más, todo certificado por una vida de experiencia, según anuncia el tío Moncloa en su tienda "Pesca Club", donde nunca hay clientes, pero sí amigos buscando buena conversación, con su traguito más. Junto a la tienda del tío, en la pared, un grafitti enorme: "Te amo, mi amor". Un borracho insensible orina justo abajo del mensaje y cuando paso yo, me dice que no se me ocurra decirle nada. Obediente, no le digo nada, pero igual me menta la madre y me amenaza con romperme la cara. Sigo mi camino, pensando en el que escribió eso en la pared. ¿Seguirá igual de alucinado o estará buscando una brocha para borrar su pública declaración? El borracho sigue gritando y yo, para no tentarme y responderle, me distraigo con un discreto portón. Es Miami, como elegantemente le decimos a la clínica esa, sólo para locos con billete.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Has visto a Fulano? Hace tiempo que no sé de él.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Está en Miami.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿El verídico?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No seas cojudo, pues.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y uno ya sabe que Fulano va a aparecer dentro de un tiempo, con cara de idiota, porque quemó cerebro a punta de meterse tanta cosa y que en Miami no hay Jack Nicholson que valga. Cruzo, pues, la pista, no vaya a ser que a alguien se le ocurra creer que me he escapado, y doy justo con la renovadora. En el mostrador, varios pares de tabas recién lustradas, con las puntas dobladas hacia arriba, esperan a sus dueños. Algunos las recogerán más tarde, otros mañana y otros caminarán descalzos unos días, porque están misios. Hay de todo, sí señor. Alcanzo a ver de reojo, un poco más atrás, la casa de don Juan, el patriarca de la cálida y hospitalaria familia Casusol. De reojo, digo, porque ya estoy sobre la panadería, la que también vende frutas, porque hay otra, a la vuelta de la esquina, que vende yuquitas fritas, porciones de tortas que nunca han sido enteras y exhibe - no sé por qué - cebiches y hamburguesas de plástico. Junto a la renovadora, la bodega de la señora Olga, que acostumbraba a publicar cada año su lista de morosos. Había uno que aparecía siempre - por Dios que no soy yo -, hasta que tachó su nombre: "se asó y pagó", escribió junto al tachón. Frente a Olga, un edificio nuevo, una colmena, un hormiguero que ha "dinamizado la economía" de la cuadra, según dirían Adam Smith, John Maynard Keynes o cualquiera de esos que se las saben todas sobre el mercado, la oferta y la demanda. A mí no me gusta el edificio, no se parece en nada a las quintas profundísimas que han echado abajo para construirlo, pero a nadie le importa lo que a mí me gusta, y mucho menos consultarme para la demolición. ¡Faltaba más! Unos pasos más allá de Olga, la joya de la corona: Denisse, el minimarket. Abarrotes, frutas, verduras, menestras, carne, trago, helados, pollos a la brasa, pan con chicharrón y café para llevar. Nadie, absolutamente nadie, podría adivinar que todo comenzó con una carretilla, ahí, en la pista, frente a donde ahora hay una farmacia que también es agente de Interbank, pero pura bamba, nomás, porque su aparato nunca lee las tarjetas, así que no puedes sacar ni medio y a caminar hasta el cajero que hay en la Plaza. Junto a la farmacia, la peluquería Sharon, donde hacen "laceado japonés", que no tengo ni la más pálida idea de lo que es, pero sospecho que debería escribirse "laciado japonés", porque el pelo es lacio, no laceo. La cosa es que doblando la esquina, hay una carnicería en la que también venden anticuchos, pero, sobre todo, es el lugar donde todo el mundo se empuja unas chelas, sea parado, sea sentado en las sillas amarillas, de plástico, que por ahí están repartidas. Ese es el lugar de los desayunos alemanes, porque desde las siete y media de la mañana hay parroquianos entonándose, para lo que el maldito día depare. Si avanzas hacia la otra esquina, pasas junto a un laberinto de tienduchas, una galería raquítica, donde venden una ropa horrible, láminas Huascarán, piñatas de cuatro soles y uno que otro adefesio más. Nunca he entrado ahí, pero sí a la farmacia del costado, donde te venden hasta heroína sin receta. ¡Cuántas noches sin dormir me ha ahorrado el farmacéutico con su desprecio hacia las normas de la DIGEMID!&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Ese es mi barrio, el lugar donde cada mañana compro las naranjas para el jugo, donde compro un café tan caliente - y nada malo - que cuando llego a mi casa sigue quemando. A caballo entre Chorrilos y Barranco, nunca lo han visitado las chibolas y chibolos que desde el jueves la pegan de cualquier cosa en el Juano. Ellos no tienen nada qué hacer en la calle Independencia. Nada se les ha perdido por ahí.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-7135632744045742696?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/7135632744045742696/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/07/independencia.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7135632744045742696'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7135632744045742696'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/07/independencia.html' title='Independencia'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-4135704674594180596</id><published>2009-07-10T13:55:00.000-07:00</published><updated>2009-07-11T00:28:23.365-07:00</updated><title type='text'>Que la calle no se calle</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Una voz infantil me lleva a la ventana. Una niña - tres años, quizá cuatro - juega a la pelota con dos jóvenes mujeres. Una es su mama, sin acento, como se decía antes, su nana, como creo que dicen ahora. La otra, sospecho, trabaja en lo mismo, pero en una casa vecina. "Me voy a orinar de la risa, nomás", dice la nana, cuando la pelota hace sonar la alarma de un auto. La frase me hace sonreír, y desencadena en la niña una risa imparable. Es el sonido más hermoso del mundo.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Poco después, otro sonido. Es grave, pesado. Evoca aprensión. Es el ruido de la pelota que cae sobre el techo de un auto. El sonido se hunde en la lata y después se libera en una explosión. Cualquiera que ha jugado pelota en la pista - "¡Carro, carro, aguanta, no sigas, para la bola, cuñau!" - sabe qué significa ese ruido. Desata la misma sensación de alarma que otro sonido distinto, agudo, chillón: el de la pelota que se se estrella contra una ventana y rompe los vidrios. Y yo, que he jugado harto en la calle, imagino en este preciso instante a la Poto Loco saliendo furiosa de su casa, con la pelota en la mano, a mí y a mis patas corriendo en distintas direcciones, a Yanamango trepándose a un árbol, al pavazo que siempre se quedaba a pagar los platos - para el caso, vidrios- rotos.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;En memoria de esos días, en recuerdo de Constantino y de Cecilia, que se fueron cuando todavía nos quedaban muchos vidrios por romper, algo que algún día escribí.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Era la época de Isabel Sarli y Libertad Leblanc. Del cine Buenos Aires en los Barrios Altos, del Mundo en La Victoria y de la cazuela del Orrantia. Época de comprar entradas con voz ronca y de entrar al cine mirando de frente a los ojos del administrador -bendita ingenuidad - para que pensara que teníamos veintiuno. De amanecerse en el Estadio para ver jugar al Santos, al Botafogo y a Lev Yashin, el mejor arquero del mundo. Bergman y Pelé mezclados, temporada internacional y fútbol callejero en el Olivar de San Isidro. Las dudas no existían, el futuro era futuro y las convicciones eran sólidas: Batman y Robin eran rosquetes, la política una cojudez sin nombre y el matrimonio inexcusable. Era también la época de Chanchín, un loco, un borracho, que solía dirigir el tránsito cerca de la Iglesia de la Virgen del Pilar, con su saco a rayas negras y amarillas, como la camiseta de Peñarol, su pito estridente, al que nadie hacía caso, y su pastosa voz de ronero, con la que escandalizaba hasta la raíz del pelo a las buenas tías que - en estado de gracia - salían de misa los domingos. En ocasiones, cuando una pared inexpugnable o la ira de un vecino daban por concluido algún partido, vagábamos por ahí, molestando a señoras y señoritas o jugando camote con la gorra de algún heladero, hasta que por casualidad, tropezábamos con el loco. Siempre atento al peligro, Chanchín no esperaba invitación para poner pies en polvorosa, pero su vacilante marcha y, tal vez, su necesidad de tener interlocutores - al fin y al cabo nosotros le dábamos bola - permitían que a los pocos metros lo alcanzáramos y rodeándolo, le exigiéramos un discurso. Recuerdo particularmente una mañana en que lo acosamos sin piedad. Presionado, Chanchín disertó largamente sobre la vida, el mundo, y los deberes ciudadanos. Impregnados de olor a ron de quemar, los nombres del general Odría y del arquitecto Belaunde se confundían con el Corazón de Jesús y con todas las mujeres que, sin excepción, lo habían traicionado, provocándonos carcajadas y alaridos escandalosos, que los transeúntes reprobaban al pasar. Al rato el loco se cansó y pidió cortésmente permiso para retirarse, sin considerar que nosotros no estábamos todavía satisfechos. Amenazando y maldiciendo, retrocedía, mientras nosotros lo animábamos a quedarse y continuar.&lt;br /&gt;Ese necio tira y afloja se convirtió de pronto en una loca carrera que no terminó hasta que Chanchín se detuvo frente a un portón, que empezó golpear furiosamente. Al punto, la puerta se abrió y salieron dos o tres hombres en bividí, sudorosos coléricos. Atrás de ellos una señora gorda los conminaba, a gritos, a defender a su marido. Nos quedamos sorprendidos, alelados. Algo no encajaba en nuestros esquemas. No podía ser: Chanchín tenía mujer e hijos, era un ser humano. No sé si para todos fue lo mismo, pero yo quedé impactado. Y quizá todavía seguiría ahí parado, mirando la escena con una profunda expresión de idiota, de no haber sido porque una piedra, con 0tra clase de impacto, algo menos metafísico, me hizo recordar que tenía un par de piernas y que podía utilizarlas para desaparecer de ahí a una velocidad cercana a la de la luz. Ha pasado ahora el tiempo y me acuerdo todavía. Jamás he vuelto a molestar, así, a nadie. Algo cambió desde ese día. Ha pasado el tiempo, y en tardes como ésta, cuando el sol me quema la coronilla y compruebo que la calle es sólo la calle y no un lugar donde se vivía, termino preguntándome, ¿Dónde está Chanchín, dónde sus hijos? ¿Dónde está Rodrigo, el boliviano con su perro, que una noche me mordió la pierna y no la soltó por horas? ¿Y la laguna, los botes, el guardián? Las papas sancochadas con ají, el cebiche de pejerrey, ¿dónde se han metido? ¿Y Pepe Jamonada, echado en su cajón, con algodones en la nariz y yo sin poder entrar al velorio, porque tenía puesta una camisa roja? ¿Conservará la Poto Loco todas las pelotas que nos confiscó? ¿Habrá repuesto los vidrios de su casa? ¿Dónde está el negro Tito, que se metió de raya, pobre de él? ¿Y Nelson, el cholo Ponce, Colilla Esparza, Yanamango, dónde están? ¿El cardíaco Joselo, habrá muerto por fin? ¿Dónde están La Pinta, Cura Muñecas, Guanahaní? ¿Y el cretino de Conquistadores, seguirá advirtiendo todos los días que él solo amenaza una vez?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y por último, te pregunto, hermano querido, ¿por qué te llevaste a Cecilia?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-4135704674594180596?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/4135704674594180596/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/07/la-calle.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/4135704674594180596'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/4135704674594180596'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/07/la-calle.html' title='Que la calle no se calle'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-4549468301479603573</id><published>2009-07-10T08:16:00.000-07:00</published><updated>2009-07-10T09:07:52.750-07:00</updated><title type='text'>Darío, Marina</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;em&gt;La infancia es la patria del hombre.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Rainer María Rilke&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Darío&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Apúrate - me dijo el chino Romaña, al tanto que abría la puerta de la sala de partos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo me apuré y lo seguí.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Cámbiate rápido, porque está por nacer - me ordenó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Lo obedecí, apurándome con tanto esmero, que metí las dos piernas en la misma pernera del pantalón verde esterilizado. No tuve tiempo de corregir el error, por que Romaña prácticamente me llevó de la oreja. Yo lo seguía, dando saltitos ridículos, hasta que finalmente pude vestirme como lo hace la gente. Recién en ese momento cobré conciencia, pude ver bien dónde estaba. Las enfermeras - tres o cuatro - preparaban todo, para lo que - así me pareció - era inminente. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;De pronto, un gemido dio la señal de partida en la sala. Comenzaron la agitación, los correteos. Una enfermera puso la incubadora al costado de la cama.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡Vamos, vamos, ya viene! - gritó el Chino Romaña.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo miré hacia el único sitio donde debía mirar. Una cabecita húmeda se asomaba apenas. Mi corazón, mil latidos por minuto. Apareció su cabeza, vi sus ojos cerrados, su nariz achatada, su boca en una mueca. No lo podía creer. Después, casi como alguien que se lanza a una piscina, cayó en los brazos del Chino Romaña. Lo miré, temblando. Jamás había sentido una sensación parecida. No puedo describirla, no tiene comparación con nada que haya vivido. Después miré el reloj de pared. Eran las doce y veinte del día. Hace exactamente 25 años.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;Marina&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;strong&gt;&lt;/strong&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuando llegó a la casa era tan chiquita, que dormía en un cajón de la cómoda. Yo no me cansaba de mirarla, me reía de sus pelos trinchudos, de los ruiditos que hacía. De alguna manera, ella me hablaba. No sé cómo, no sé por qué, nos extendimos los brazos y nos convertimos en un padre y su hija. Yo puedo dar fe de que los lazos del corazón son tan fuertes como los lazos de sangre. O será, tal vez, que Marina - nadie más terca que ella - se obstinó en ocupar el lugar más alto en mis afectos. Recuerdo muy bien cómo se empeñaba en no pisar las rayas de la vereda, cuando caminábamos de la mano y ella no tenía ni siquiera dos años. A veces, yo por apurado, la arrastraba, sin dejarla satisfacer su manía. Ella forcejeaba para soltarse de mí. Cuando lo conseguía, regresaba corriendo al punto de partida y volvía a recorrer el camino, de la manera que ella quería. Eso será, digo. Qué caminos habrá desandado, para encontrarse conmigo. Feliz cumpleaños, hijita de mi alma.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-4549468301479603573?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/4549468301479603573/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/07/dario-marina.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/4549468301479603573'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/4549468301479603573'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/07/dario-marina.html' title='Darío, Marina'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-7055919357557391519</id><published>2009-07-07T07:37:00.000-07:00</published><updated>2009-07-08T15:40:53.138-07:00</updated><title type='text'>Escribir</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Todo el mundo sabe que Julio Ramón Ribeyro fumaba como un murciélago cuando escribía y que Hemingway escribía de pie, pero muy pocos que lo hacía con mocasines. William Faulkner - otro con su altar en mi utopía personal - no podía poner ni una coma sobre el papel, si antes no se metía un buen huaracazo de whisky entre pecho y espalda, y el mexicano Alfonso Reyes rabiaba cuando su familia le reprochaba que se pasaba el día sentado, cuando, en realidad, caminaba de un lado a otro, parando sólo para escribir unas líneas, también de pie.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Volviendo a Hemingway, cuando me enteré de que siempre dejaba una idea inconclusa, para tener algo que retomar al día siguiente, intenté copiar el método, pero en ese preciso instante se me acabaron las ideas para el día. Ni qué decir del siguiente, pues. Y es que cada uno es cada uno - caduno, caduno, decía mi hija Vida, cuando era chica - y nadie puede escribir como otro, porque escribir es algo muy personal, a menos que te conformes con la mediocridad de la imitación, pero eso es otra cosa, muy distinta a escribir. Mientras a algunos la inspiración les brota a partir de la angustia, de la pobreza, del dolor, otros prefieren la libertad económica. Para Faulkner esa condición era fundamental. Por eso reconocía que el mejor trabajo de su vida fue el de administrador de un burdel. El ambiente era silencioso, había dinero, mujeres, comida, trago y un techo bajo el que dormía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cortázar, el entrañable doble gigante de la literatura, prefería escribir en los cafés. En un café escribió Rayuela. Después, eligió lugares tranquilos: los aviones, la casa de un amigo, los hoteles. Qué distinto a García Márquez, incapaz de escribir en un hotel. Se dice que Baudelaire fumaba opio para escribir. No sé si es verdad o no. Cuando lo leo, daría la impresión de que sí, que escribía stone. ¿Y qué hay de Dickens, otro de mi ídolos queridos? Según leí, se apasionaba tanto con sus personajes, que lloraba y reía mientras escribía. No lo dudo, porque puedes sentir su corazón en cada uno de sus libros.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hay quienes prefieren el día, hay quienes las noches. Aldous Huxley sólo escribía en las mañanas, lo mismo que T.S. Elliot - todavía recuerdo el pesado trabajo sobre él, en el diplomado del año pasado -, que no resistía más de tres horas, porque se cansaba al toque. Henry Miller, el de los Trópicos, trabajaba, cuando joven, desde la medianoche hasta el amanecer. Después, cuando vivió en París, por las mañanas. Miller escribía a máquina y corregía con lapicero. Hemingway hacía las dos cosas con lápiz y Faulkner nunca corregía. Neruda escribía a máquina, hasta que se rompió un dedo. A partir de ese momento, a mano. Vargas Llosa, trabaja - ha confesado - dos horas, hasta que la mano se le acalambra y pasa a la computadora.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Un caso curioso es del Octavio Paz, que diferencia entre prosa y poesía. Poesía - dijo - se escribe en cualquier sitio. La prosa, en un sitio tranquilo, aunque sea en el baño, pero siempre con un diccionario al lado.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Borges, cuando veía, escribía en un cuaderno. Sus textos están constantemente interrumpidos con dibujos. ¿A quién le extraña que la mayoría sean tigres?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y ahora, yo. No es que pretenda compararme con los monstruos de arriba, pero, al fin y al cabo también escribo, así que me hago un lugarcito entre ellos. El primer cuento que escribí en mi vida, tal vez a los seis o siete años, me trajo problemas. No recuerdo el tema, pero sí que mi abuelo me llamó la atención, creyendo que lo había copiado de algún sitio. Debe haber tenido algo bueno el cuento, digo yo, para que mi querido abuelo piense que no era mío. Poco después - eso es lo que recuerdo - escribí otro, sobre unas mujeres aladas que servían de base a una mesa de la casa. De alguna manera, el cuento era erótico. Lo sé, porque todavía pueden verse las huellas de mis dientes en los pezones de esas mujeres. La mesa está en casa de mi madre. Y precisamente fue ella la que leyó otro de mis cuentos infantiles. Tenía una clarísima influencia de Agatha Christie. Trataba sobre un hombre que había reunido a un grupo de personas, diciéndoles que iba a matar a todos y que nadie podía salir de la casa. Los personajes se pasaban todo el cuento discutiendo cómo hacer para escaparse, hasta que a uno se le ocurrió sencillamente abrir la puerta y salir. Me parece que no le gustó mucho a mi mamá. Creo que hizo algunos comentarios de compromiso y se olvidó del tema. Después de eso, un vacío en mi memoria, hasta otro cuento, cuando ya estaba en la universidad. Era sobre un hombre que dedicó su vida a incendiar tiendas de electrodomésticos, después de que un embargo provocado por la imposibilidad de pagar las cuotas de una refrigeradora lo llevara a la locura.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Todos esos y los que no recuerdo, los escribí a mano, con buena letra, porque tenía profesora particular de caligrafía Palmer. Después, a máquina, pero ya no cuentos, sino guiones para la televisión. El primero fue Calígula, el Ángel Vengador. Hasta ahora no puedo creer que lo escribiera a máquina. No podría repetirlo. Mi primera computadora fue un generoso regalo de mi hermano Alberto, en un noble intento para que mi vida no siguiera dando tumbos. Todo lo demás ha sido tecleando esa y otras. Ahora no puedo escribir de otra manera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;¿Por qué escribo? No lo sé, exactamente. Escribo de día, de noche, de madrugada, en mi casa, en mi oficina. Prefiero hacerlo cuando estoy contento. Triste, me cuesta un mundo. Escribir, lo dijo Yeats, es un oficio solitario y sedentario. Es una necesidad, una manera de conectarme con la vida, un pretexto para gritar que estoy aquí, que no estoy pintado en la pared. A veces es una angustia, a veces una obligación, un mensaje, una señal.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y también cumplir una promesa.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-7055919357557391519?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/7055919357557391519/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/07/escribir.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7055919357557391519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7055919357557391519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/07/escribir.html' title='Escribir'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-8877829542996819016</id><published>2009-06-30T13:46:00.000-07:00</published><updated>2009-06-30T15:45:26.536-07:00</updated><title type='text'>Las muecas de los monos</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Estoy en mi casa comiendo una manzana;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;de repente llaman a la puerta.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Me sorprendo, me extraño, me asombro, &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;me dirijo a la puerta,&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;abro y miro,&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;¿y quién está ahí afuera?&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;¡Yo!&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Dietrich Schwanitz, &lt;em&gt;Cultura&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Muchas veces, antes que para aprender, para descansar, para despejarme la cabeza, leo. Desde hacía varios días - semanas, más bien - un tomo de la colección Obras Maestras, de Editorial Iberia: &lt;em&gt;Comedias &lt;/em&gt;de William Shakespeare, me hace quecos desde el librero que está en mi cuarto. Había leído, no recuerdo dónde, que Shakespeare es el mayor poeta y dramaturgo que ha conocido el mundo, después de Dios, y como nunca lo había leído en serio, después de almuerzo, canjeándola por una siesta, puse &lt;em&gt;Medida por Medida &lt;/em&gt;al alcance de mis ojos, para ver si era verdad tanta belleza.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Preocupado por la corrupción en la ciudad, el Duque de Viena reimplanta una severa ley, olvidada durante muchos años. Para hacerla cumplir, elige al ministro Angelo y él desaparece misteriosamente. La primera víctima, Claudio, es condenado a muerte. La novicia Isabel acude a Angelo, suplicando perdón para su hermano, pero lejos de despertar la compasión del ministro, enciende su lujuria. Angelo le propone entonces un intercambio: la libertad del hermano, por el sacrificio de su castidad. Isabel lo manda al diablo, pero Fray Ludovico - que en realidad es el Duque disfrazado - le aconseja que finja aceptar el trueque. La cita se produce, pero el Duque envía a Mariana, la antigua novia de Angelo, vilmente abandonada por interés, en lugar de Isabel. Ignorante de todo esto, el ministro Angelo cree haber logrado lo que quería, pero no cumple su palabra y ordena ejecutar a Claudio. Entonces aparece el Duque, ya sin disfraz, descubre que Claudio no ha sido ejecutado y obliga a Angelo a casarse con Mariana. Todos felices.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Shakespeare es un maestro de la concentración del lenguaje, de los textos que irradian sentido puro. En &lt;em&gt;Medida por Medida &lt;/em&gt;podemos leer:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;Pero el hombre, el hombre orgulloso,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;vestido de un poquito de autoridad,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;ignora lo que tiene más seguro,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;(su alma de espejo), y como un mono enfurecido,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;hace unas muecas tan locas ante el alto cielo,&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;que los ángeles lloran, cuando nuestras penas&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;les harían morirse de risa.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Sí, pues, cuando Shakespeare presenta a la autoridad como un traje (&lt;em&gt;vestido de un poquito de autoridad&lt;/em&gt;), como un disfraz, convierte al mundo en un teatro y refleja, por medio del lenguaje, a todo el universo: ángeles, monos, hombres, el teatro mismo, la risa y el llanto, el cielo y la tierra, para enseñarnos la arrogancia del que ocupa un cargo, del que abusa del poder.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Naturalmente, para entender esto en toda su dimensión hay que leer la comedia entera, pero solamente con este verso ya se alivia la depresión, se desvanece el mal humor y uno da gracias por estar vivo y no ocupar cargo alguno.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Salvo, claro, mejor parecer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-8877829542996819016?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/8877829542996819016/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/las-muecas-de-los-monos.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/8877829542996819016'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/8877829542996819016'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/las-muecas-de-los-monos.html' title='Las muecas de los monos'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-7229250108049514918</id><published>2009-06-30T03:20:00.000-07:00</published><updated>2009-06-30T04:04:12.069-07:00</updated><title type='text'>Una lucha</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Hoy, finalmente, parecía que la vida daba tregua, que dejaba de apretar. Pero no sería así. Una llamada de mi hija Kika me despertó, cerca de la una y media. Su voz era un hilo, apenas podía respirar. Después de once años, un ataque severo de asma. Los mismos fantasmas que causaron su estado me tomaron por asalto. Era imposible pensar en otra cosa. Intentando disimular los nervios, la recogí de su casa y la llevé a la clínica Ricardo Palma. Mientras el médico la revisaba, yo caminaba de un lado a otro, controlando mi angustia, hasta que entró a Emergencias un muchacho de unos 25 años, acompañado de su madre. El muchacho - mientras la madre explicaba algo sobre un abuso de la policía, que yo no lograba oír bien - franqueaba todas las puertas que encontraba a su paso, abriendo caños, tomando lapiceros, jugueteando con los estetoscopios y los tensiómetros que había por ahí. Una enfermera le llamó la atención y la firmeza de su tonó gatilló un exagerada reacción de la madre, que la acusó de ser una víbora maldita. La locura - como si me hiciera falta - había entrado a la clínica. Mecánicamente, sin pensarlo, me acerqué al lugar de dónde provenían los gritos de la señora. Aferraba una almohada contra su pecho y miraba a la enfermera con un odio visceral. El hijo, como si estuviera en otro sitio, sin ninguna expresión. Así, sin dejar de insultar, la mujer tomó a su hijo de la mano y ambos desaparecieron. Afortunadamente no tuve tiempo para ponerme peor de como estaba. El médico me llamó para decirme que era indispensable internar a Kika, me dijo que tenía los bronquios muy congestionados y una infección respiratoria. Entre tanto, Kika temblaba - escalofríos, la fiebre le subía y se quejaba de una taquicardia causada por el broncodilatador que le habían aplicado. La tranquilicé y al poco rato la llevaron a su cuarto. Habían pasado dos horas desde que llegamos y ella me decía que me vaya a descansar, pero yo no quería irme hasta que le bajara la temperatura y le pasara la taquicardia. Al cabo de un rato, pude despedirme y me fui. Solo ya, en la calle, por los nervios, por el miedo, por el cansancio, por Cecilia, me puse a llorar. Me lamenté de estar solo, de no poder llamar a nadie a esa hora, de que nadie me esperase en casa, de que Namasté haya regresado al Cusco esa mismísima tarde. Así, me fui resbalando hacia el peligroso camino de la autoconmiseración, un camino que - lo sé perfectamente - no te lleva a ningún buen puerto. Supe, felizmente, detenerme a tiempo, cuando pensé que Kika solamente me tenía a mí. ¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera estado en la disposición de ayudarla? Entonces, con mayor claridad que nunca, comprendí que la vida es una lucha. Esa lucha entre Eros y Tánatos, entre las pulsiones del amor y las pulsiones de la muerte. Algunos - y algunas - abandonan esa lucha y prefieren volver a la quietud, que es lo mismo que la tumba. Otros, y otras, claro, pase lo que pase, seguimos en la brega. El convencimiento se transformó entonces en gratitud. Son casi las seis y al escribir también estoy luchando.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-7229250108049514918?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/7229250108049514918/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/una-lucha.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7229250108049514918'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7229250108049514918'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/una-lucha.html' title='Una lucha'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-1770110068808902582</id><published>2009-06-25T14:04:00.000-07:00</published><updated>2009-06-25T15:40:53.092-07:00</updated><title type='text'>Los libros, la televisión</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Yo estoy celoso de la primera palabra de esta oración&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;De una carta a la revista Scientific American.&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los niños ven televisión antes de aprender a leer, pero la cultura sigue vinculada a los libros o, al menos, a la escritura. ¿Por qué las imágenes de la televisión no pueden transmitir cultura? ¿Por qué uno no puede empezar a formarse viendo televisión? ¿Qué tiene de especial la escritura? Dietrich Schwanitz - un catedrático alemán, harto de que sus estudiantes digan que las momias eran los habitantes de Egipto y que las pirámides eran las montañas que separan a Francia de España - nos da un explicación en su libro &lt;em&gt;La Cultura&lt;/em&gt;. La cosa es más o menos así, con mi aderezo, naturalmente.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Los textos escritos se estructuran alrededor de temas, en tanto que en la comunicación oral el sentido del discurso depende de la corriente energética que produce su propia dramaturgia. La diferencia de ritmo entre lo escrito y lo oral permite estructurar el sentido, porque la escritura reproduce el orden lógico del pensamiento en la secuencia de los elementos de la oración y, por tanto, lo controla. Además, frente a una oración compleja, hay que esperar que aparezca el predicado:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Miguel, que como ya sabes, tiene muy buena vista, ayer a las siete de la mañana, cuando pasaba por la Avenida Grau en la 52 B...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Qué pasó?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Espera - dice la escritura, y sigue:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ... en la 52 B, que estaba repleta, lo que a esa hora no es nada raro, aunque esto sólo ocurre los días de semana...&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estás a punto de estrangular a la escritura, pierdes el control de los nervios y gritas:&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¡¿Qué pasó, imbécil?! ¿Qué hizo Miguel? Dímelo de una vez, te lo suplico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Se encontró un sol.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Hasta que nos den la información, tenemos que retener cada uno de los elementos y sólo al final podremos captar el sentido, teniendo en cuenta todas las palabras anteriores. Esto provoca una tensión que debemos aprender a soportar. Para los que no tienen mucha práctica, esta tensión resulta muy desagradable, y precisamente de esto se quejan los maestros de todo el mundo: el nivel de tolerancia de los niños ante la frustración ha ido disminuyendo cada vez más, hasta el punto de que ya no soportan la demora de los procesos de formación de sentido. Los niños no pueden concebir una clase como un proceso de aprendizaje, sino como un entretenimiento.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Como respuesta, los ministerios de Educación han reducido progresivamente el valor de la expresión escrita en la escuela, sin advertir que, a la vez, están reduciendo la función más específica de la escuela frente a la familia. La consecuencia es que solamente siguen adquiriendo el hábito de leer y escribir los niños en cuyas familias estas actividades son corrientes, es decir, los niños de las capas cultas de la burguesía, donde se limita el consumo de la televisión y se procura que sean los libros los que satisfagan fundamentalmente la necesidad infantil de fantasía.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En realidad, los niños sólo deberían ver televisión cuando la lectura haya dejado de ser una actividad penosa y se haya convertido en un placer. De lo contrario, la lectura resultará fastidiosa durante toda su vida. Sólo leerán lo que les manden, y de mala gana.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Así, las políticas de educación y su cómplice, la televisión, están creando dos clases de personas: las que leen con frecuencia, absorben información constantemente y estructuran mejor sus ideas; y las que leen sólo cuando se ven obligadas a hacerlo, no logran concentrarse y cualquier texto que vaya más allá del "bang" y "boing" de los cómics les resulta una auténtica complicación.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Estas personas, como no pueden comprender a los que aman la lectura, terminan desconfiando de ellos. Piensan que el mundo de los libros ha sido creado exclusivamente para mortificarlos y provocarles remordimientos de conciencia. Su déficit de lectura, así como su hostilidad hacia los textos afectan también su estilo de expresión oral y no se explican porqué tienen tan poco reconocimiento de los demás. Como resultado, evitan el más mínimo contacto con el mundo de los lectores y, poco a poco, se van hundiendo en el pantano de un nuevo analfabetismo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Conozco a muchos que no leen o lo hacen de mala gana, cuando por alguna circunstancia deben hacerlo. Otros alegan no tener tiempo y a no pocos les "encanta la lectura, pero la vista, hermano...". Todos ellos deberían plantearse seriamente superar su aversión a la lectura y ejercitarse empezando por temas que sean de su interés, novelas eróticas incluidas. Deben ejercitarse para mantener en forma su espíritu, lo mismo que si estuvieran corriendo o montando bicicleta. Deben dedicarle diariamente un tiempo determinado, hasta que acaba por convertirse en hábito.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En cuanto a los niños y a los maestros, en eso estamos, trabajando con mucho entusiasmo. Ya les rendiré cuentas a ustedes.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-1770110068808902582?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/1770110068808902582/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/los-libros-la-television.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/1770110068808902582'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/1770110068808902582'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/los-libros-la-television.html' title='Los libros, la televisión'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-7381453017499958633</id><published>2009-06-24T22:07:00.000-07:00</published><updated>2009-06-24T22:54:49.675-07:00</updated><title type='text'>Un matrimonio nefasto</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;A mediados del siglo XVI, la ciudad de Ginebra estaba de pleito con sus amos. Tanto el obispo de la ciudad como el Duque de Saboya le ponían freno al desarrollo del comercio - la actividad favorita de los ginebrinos - y les daban como a hijo ajeno con los impuestos. Hartos, pidieron ayuda a los suizos, que acudieron con mucho gusto a dar un mano a sus vecinos y corrieron en un tris a estos dos personajes. De paso, volaron también a los curas y Ginebra adoptó la Reforma. Al poco tiempo, apareció por ahí Juan Calvino, que era francés y abogado (una vez se encontró con un buitre, que le dijo: "qué suerte tienes, tú te los comes vivos"), pero se había hecho conocido como teólogo reformista. Calvino creía en la predestinación: desde la Creación ya estaba escrito quién se salvaría y quién se quemaría en el fuego eterno. Así, de arranque, pareciera que la moral no puede influir sobre el comportamiento, pero, bien mirado, ocurre lo contrario, porque actuar correctamente se interpretaba como señal de ser de los elegidos, así que todo el mundo andaba derechito. Además, la doctrina actuaba como una suerte de sistema inmunológico, porque la preocupación por salvarse convertían al ascetismo -ese conjunto de reglas y prácticas encaminadas a la liberación del espíritu y al logro de la virtud - y a la perseverancia en un evidente signo de formar parte de los elegidos. A más persecución, mayor santidad, pues.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Calvino se dedicó, con gran entusiasmo a colaborar con el reformador Farel a implantar un severo régimen moral, pero el partido libertino (término que tomó el significado de vicioso o desenfrenado por la contrapropaganda de Calvino) saltó hasta el techo y botó a los reformadores de Ginebra. Entonces, regresó el obispo católico y con él, los curas. Volvieron también la corrupción y la arbitrariedad, de manera que los comerciantes dieron marcha atrás, hicieron regresar a Calvino y le entregaron todo el poder.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Calvino implantó una teocracia: la asistencia a misa era obligatoria y la virtud se convirtió en ley. Se prohibió el baile, el juego, el trago, los cortes de pelo llamativos y la ropa indecente. La prostitución, el adulterio, la blasfemia y la idolatría se castigaban con la muerte. Lo que no prohibió Calvino fue el préstamo de dinero, a cambio de intereses. Los pastores se convirtieron en comisarios de la moral y patrullaban la ciudad en busca de pecadores, para tomarles declaración y expulsarlos de Ginebra. Contra lo que podríamos creer, la fama de Ginebra se extendió por toda Europa. Los viajeros quedaban encantados al comprobar que no había robos, ni asesinatos, ni violencia, ni putas. Más bien, contaban a su regreso, lo que reinaba era el cumplimiento del deber, la pureza y el ascetismo por medio del trabajo. Y es que, según Calvino, uno de los mandamientos de Dios era no desaprovechar el tiempo inútilmente, porque chambear como una bestia era síntoma de estar entre los elegidos. Si, de yapa, esa chamba daba dinero, ¿cómo no estar convencido?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El calvinismo calzaba como un guante a los intereses comerciales de Ginebra, al capitalismo en general y a esa búsqueda del éxito económico tan propia de nuestros tiempos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El calvinismo hizo posible el matrimonio entre la religión y el dinero. ¿Quiénes son sus hijos?&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-7381453017499958633?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/7381453017499958633/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/un-matrimonio-nefasto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7381453017499958633'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7381453017499958633'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/un-matrimonio-nefasto.html' title='Un matrimonio nefasto'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-4657348109159983519</id><published>2009-06-22T20:29:00.000-07:00</published><updated>2009-06-22T21:23:55.313-07:00</updated><title type='text'>Una eternitud</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Gabriel García Márquez inventó, en un almuerzo con periodistas y escritores, el neologismo eternitud. Según dijo para explicarlo, no se puede querer a alguien para toda la &lt;strong&gt;eternidad&lt;/strong&gt;, sino para toda la &lt;strong&gt;eternitud&lt;/strong&gt;, porque este concepto se diferencia de eternidad, en que en este segundo caso no se puede mantener vivo un sentimiento cuando uno ya se ha muerto. Inventar una palabra - un neologismo - no es fácil y hay que tener talento para que pegue, como eternitud, que se acomoda de manera limpia y hermosa a nuestro idioma. Ocurre, sin embargo, que a veces hasta las lenguas muertas admiten neologismos. El Vaticano - único estado del planeta que tiene el latín como lengua oficial - necesitaba tratar en sus documentos religiosos algunos nuevos hallazgos, pecados y problemas de la sociedad. Para eso, ha tenido que incorporar palabras como motocicleta (&lt;em&gt;birota automataria&lt;/em&gt;), ovni (&lt;em&gt;res inexplicata volans&lt;/em&gt;), playboy (&lt;em&gt;iuvenis voluptuarius&lt;/em&gt;), champú (&lt;em&gt;capitalavium&lt;/em&gt;), slalom (&lt;em&gt;descensio flexuosa&lt;/em&gt;), spot (&lt;em&gt;intercalatum laudativum nuntium&lt;/em&gt;), mirón (&lt;em&gt;obscena observandi cupido&lt;/em&gt;) y water (&lt;em&gt;cella intima).&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Y no es un chiste.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-4657348109159983519?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/4657348109159983519/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/una-eternitud.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/4657348109159983519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/4657348109159983519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/una-eternitud.html' title='Una eternitud'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-7354120225647627067</id><published>2009-06-21T16:35:00.000-07:00</published><updated>2009-06-21T20:23:33.543-07:00</updated><title type='text'>Gracias</title><content type='html'>"Papá". Nadie se lo había dicho antes. La palabra, lo mismo que un conjuro, tal como una frase de las mil noches y una noche, despertó emociones novísimas, inéditas, que él no pudo, no supo, no quiso controlar. Cada día salía corriendo del trabajo para verla. Cuando había sol, sentía el reflejo dorado de su pelo mucho antes de llegar a casa. Cuando no había sol, lo sentía igual, porque no lo veía con los ojos, sino con el corazón. La sacaba de la cuna, se abrazaban, se besaban, jugaban, se reían con carcajadas que parecían brotar de un manantial, surgir de una cascada. "Papá", escuchaba él y con la carne de gallina inventaba todos los pretextos para que ella repita la palabra. Luego la sacaba a la calle, haciéndola cabalgar sobre sus hombros y así cruzaban la quebrada de Armendáriz, subiendo y bajando de un extremo a otro, de Miraflores a Barranco. Su aventura secreta, eso era. Cómplices los dos, acordaron sin hablar no contarlo a nadie, porque se suponía que estaban haciendo algo peligroso. Ella fue su primera hija, por más que la biología y los papeles dijeran lo contrario. Después, siguió desafiando a lo establecido, marchó a contramano y ganó otras hijas. También tuvo hijas e hijos propios. Descubrió que no existía ninguna diferencia, que el amor por todos era el mismo, pero también que estaba muy lejos de ser el mejor de los padres, que con el amor no basta. Ahora sabe que para ser padre, se tiene que haber sido hijo y él nunca lo fue. Por eso se está construyendo solo. Poco a poco, ladrillo a ladrillo, con un esfuerzo que lo llena de orgullo, así como se llena también de inmensa gratitud cuando es incluido en esa bellísima lista interminable, que mucho más que hablar de él, habla de la nobleza, la poesía y la sensibilidad de la mujer que la escribió.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-7354120225647627067?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/7354120225647627067/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/gracias.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7354120225647627067'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7354120225647627067'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/gracias.html' title='Gracias'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-8741412520810830453</id><published>2009-06-20T21:41:00.000-07:00</published><updated>2009-06-20T22:01:13.695-07:00</updated><title type='text'>Hombres libres, libertad.</title><content type='html'>Ben Vautier es un artista plástico italiano bastante popular, que tiene la manía compulsiva de firmar todo, cualquier cosa, como si fuera arte. Para él, da lo mismo que se trate de una gallina, algo que ocurre en un armario o un zapato. Todo es arte. Me entero, gracias a La Revista de Occidente, que una de sus obras más peculiares consiste en una serie de certificados, garantías de que personas comunes y corrientes han recibido una patada en el culo: "Por la presente se certifica que yo, Benjamin Vautier, le he dado una patada en el trasero al señor X, y que esta patada debe considerarse una obra de arte". Yo no sé que tenía en la cabeza Vautier cuando hizo tal cosa. No sé si se la creía, o si estaba burlándose de los que sin esperar una segunda invitación, se ponían en cuatro para recibir su certificado. Lo que sé es que en Italia y, cómo no, aquí, hay muchos que, usando frases que ni el mismo Cantinflas entendería, corren a declarar que, efectivamente, una patada en el culo es una obra de arte.&lt;br /&gt;Mucha razón tenía Indro Montanelli - tal vez el más grande de los periodistas italianos, autor de una, para mí, entrañable Historia de los Griegos -, cuando escribió lo que se puede perfectamente aplicar también a nuestro país: "En Italia lo que falta no es la libertad; faltan los hombres libres".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-8741412520810830453?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/8741412520810830453/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/hombres-libres-libertad.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/8741412520810830453'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/8741412520810830453'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/hombres-libres-libertad.html' title='Hombres libres, libertad.'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-2183386520584602758</id><published>2009-06-17T18:23:00.000-07:00</published><updated>2009-06-17T22:11:23.985-07:00</updated><title type='text'>"Sapallaymi kjarin ruakani"</title><content type='html'>"Solito me hice hombre". Así puede traducirse, libremente, esta frase, que mi abuelo puso como epígrafe de su diario. La escribió así, en quechua, porque nació en Chachapoyas, que es una ciudad serrana y no selvática. Se llamaba Miguel Rubio Lynch. Tenía, pues, tanto de la poética melancolía del hombre andino, como del fuego celta y la rebeldía de los irlandeses. Vino a Lima a los 14 años, siguiendo la encarecida recomendación de una señora amiga de la familia ("cuélgate de la cola del caballo de tu papá, si es necesario, pero vete a Lima") y aquí se quedó. Su intención era estudiar medicina, pero terminó de militar, porque era eso, o regresar a Chachapoyas. He leído, con un nudo en la garganta, cuánto y cómo extrañaba a su familia. A su padre no volvió a verlo más. Seis años después de que lo dejara en Lima, murió. Para entonces, mi abuelo era teniente y estudiaba, además, en la Escuela de Ingenieros, gracias a un permiso que buscó y obtuvo personalmente del presidente Piérola. Cuento esto, porque en su última noche, mi bisabuelo tomó una copita de vino con mi bisabuela. "Brindemos por los ingenieros", dijo, y murió horas después. Y sí, solito, en Lima, Miguel se hizo hombre y si la tristeza no lo abandonó nunca, la rebeldía - una injusticia - lo llevó a dejar el ejército, y el fuego a trabajar como una bestia para casarse, porque se había enamorado y consideraba que no podía ofrecerle a Angélica, mi abuela, lo que él creía indispensable.&lt;br /&gt;Hacerse hombre - o hacerse mujer, es lo mismo -, ¿qué significa eso? Sigmund Freud decía que un adulto debe ser capaz de amar y de trabajar.&lt;br /&gt;Saber si se es capaz o no exige una honestidad a toda prueba.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-2183386520584602758?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/2183386520584602758/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/sapallaymi-kjarin-ruakani.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/2183386520584602758'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/2183386520584602758'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/sapallaymi-kjarin-ruakani.html' title='&quot;Sapallaymi kjarin ruakani&quot;'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-1876377332463805380</id><published>2009-06-14T18:06:00.000-07:00</published><updated>2009-06-14T19:13:53.430-07:00</updated><title type='text'>Más de lo mismo</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Nada se parece más al amor que la joven pasión de un artista que inicia el delicioso suplicio de su destino de gloria y de infortunio; pasión llena de audacia y de timidez, de creencias vagas y de desalientos concretos. Quien, ligero de bolsa, de genio naciente, no haya palpitado con vehemencia al presentarse ante un maestro siempre carecerá de una cuerda en el corazón, de un toque indefinible en el pincel, de sentimiento en la obra, de verdadera expresión poética.&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;HONORÉ DE BALZAC, &lt;em&gt;Gillete&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Cuenta Kenneth Clark que cuando Auguste Rodin recibió el encargo de esculpir el monumento a Balzac, sólo sabía de él - para efectos del trabajo, se entiende - que era bajo, gordo y que trabajaba siempre en bata. Acostumbrado a trabajar del natural, esto representó un problema para el artista. Balzac había muerto muchos años antes. No había, pues, manera de que pose para la escultura. Sabía también que debía darle un aire de inmensidad, transmitir el poder de su imaginación, esa que dominó toda una época y a la vez la trascendió. Como todos los genios, Rodin encaró la tarea de una manera muy personal. Hizo primero cinco o seis figuras de un hombre gordo desnudo, para encontrar así el sentido de la realidad física de Balzac. Durante meses, el artista contempló las esculturas, hasta que escogió una. Hecha la elección, la cubrió con unos paños eculpidos: la famosa bata. Consiguió con eso darle a la escultura tanto movimiento como monumentalidad. Para muchos, el resultado es la escultura más grandiosa del siglo XIX, e incluso desde Miguel Ángel, según algunos. Pero los contemporáneos de Rodin no la vieron así. Por el contrario, se horrorizaron, se escandalizaron, se rasgaron las vestiduras (en la antigüedad el acto de rasgarse las vestiduras fue una manifestación de sincero dolor. Frente a una gran desgracia ocurrida a un ser querido, sus allegados y servidores se echaban ceniza en el pelo y se desgarraban la ropa. Tanto en los funerales judíos como en los griegos, los deudos hacían público de ese modo su desesperación. La costumbre es mencionada por Homero y se repite varias veces en la Biblia). Las multitudes se apiñaban alrededor de la escultura. Levantaban los puños amenazadores, insultaban a Rodin, lo acusaban de tramposo, de estafador. Todos coincidían en que la postura era imposible, en que debajo de esa bata no podía existir ningún cuerpo. Rodin, sentado cerca, sabía que de un sólo martillazo podría destruir la bata, dejando a la vista el cuerpo. No lo hizo, sin embargo. Sabía también que el verdadero enfurecimiento de la gente estaba en la sensación que provocaba la escultura, la sensación de poder tragárselos a todos, de que sus opiniones le importaban un bledo. Porque Balzac era así y Rodin había captado su espíritu. Con su prodigiosa comprensión de los resortes  de la acción humana, se burlaba de los valores convencionales y desafiaba las opinones de moda. Deberíamos contagiarnos de ese espíritu y desafiar también a las fuerzas que amenzan mutilar nuestra humanidad. Hablo de las mentiras, de los tanques y los gases lacrimógenos, pero también de las ideologías, de las encuestas de opinión, de la furia irracional y de muchas cosas más que, desafortunadamente, siguen siendo parte de nuestra vida cotidiana. &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt; &lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-1876377332463805380?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/1876377332463805380/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/mas-de-lo-mismo.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/1876377332463805380'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/1876377332463805380'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/mas-de-lo-mismo.html' title='Más de lo mismo'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-9185421305851765399</id><published>2009-06-13T20:39:00.000-07:00</published><updated>2009-06-13T21:24:06.652-07:00</updated><title type='text'>Así que eso era...</title><content type='html'>A diferencia de los otros mamíferos, los seres humanos nacemos desvalidos. Sin los cuidados de nuestros padres - de los adultos - no sobreviviríamos ni media hora sobre la corteza terrestre. Al parecer, el período de gestación debería durar 21 meses, para estar medianamente protegidos por nuestros propios medios. ¿Por qué, entonces, nos adelantamos tanto para nacer? ¿Cuál es el apuro? Básicamente, porque si nos demoramos más tiempo, creceríamos mucho y, sencillamente, no podríamos salir al exterior por el estrecho canal del parto. Este hecho está vinculado al cerebro - "mi segundo órgano favorito", confiesa Woody Allen - y representa a la vez una tremenda ventaja para su desarrollo.&lt;br /&gt;Doce días después de la fecundación, comienza el desarrollo del cerebro y una vertiginosa división de células, que originan hasta cincuenta mil nuevas neuronas por minuto. Cuando nacemos, ya están presentes todas las que vamos a tener durante nuestra vida. Sin embargo, el cerebro crece hasta cuadruplicarse en los primeros cuatro años de vida, alcanzando hasta el 95% de tamaño su tamaño final. ¿Qué es lo que crece, entonces? Son los axones, los - digamos - cables que conectan a las neuronas entre sí. Esa explosión de complejidad es decisiva para el desarrollo del cerebro y tiene que producirse afuera porque, como dije, dentro no hay espacio.  Pero sobre todo, porque la única manera de que el cerebro pueda intensificar sus conexiones es mediante la interacción con un entorno complejo, con sus semejantes. De este modo se explica también la prolongada infancia de los humanos, que necesitamos largo tiempo de amigable convivencia con nuestros padres, para que el cerebro - hay excepciones, naturalmente, llamados bestias pardas, tabas, corchos, y otras lindezas - evolucione a plenitud. Si las tensiones sexuales comenzaran temprano y los jóvenes machos alcanzaran rápidamente la madurez y el tamaño suficiente como para enfrentar a los adultos, la cosa se pondría color de hormiga.&lt;br /&gt;Ahora me explico por qué he pasado hoy una tarde tan bonita: estuve con una sietemesina, pues. Como salió antes a la luz, tuvo más tiempo para desarrollar conexiones, para incrementar su sentido del humor, para ser encantadora.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-9185421305851765399?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/9185421305851765399/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/asi-que-eso-era.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/9185421305851765399'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/9185421305851765399'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/asi-que-eso-era.html' title='Así que eso era...'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-3907840528409263013</id><published>2009-06-12T21:09:00.000-07:00</published><updated>2009-06-13T06:05:18.442-07:00</updated><title type='text'>Civilización</title><content type='html'>Kenneth Clark cierra su libro &lt;em&gt;Civilización&lt;/em&gt; reflexionando sobre la vida, de un modo verdaderamente conmovedor. En ningún momento de la historia, dice, los artistas estuvieron tan aislados de la sociedad y del pensamiento oficial, como en su época estuvieron los impresionistas. Su uso del color para enfocar sensualmente el paisaje no tiene conexión alguna con las corrientes intelectuales de la época. En sus mejores años, los que van de 1865 a 1885, los llamaron locos o, en el mejor de los casos, los ignoraron, como si estuvieran, claro, pintados en la pared. Cézanne, tal vez el más grande de todos ellos, se refugió en Aix-en-Provence para poder pintar como quería. Su exilio, su voluntario exilio, fue imitado por muchos otros, pero uno, Auguste Renoir, se quedó en París. Renoir era pobre y no pintaba ni a ricos ni a importantes, pero - de eso no cabe duda - era feliz. Al respecto, Clark nos recuerda que antes de hacer sombrías generalizaciones sobre los años finales del siglo XIX - se refiere a las penalidades de los pobres, al lujo asfixiante de los ricos y todo el rollo que ustedes saben - sería conveniente recordar que dos de los cuadros más bellos de esa época son &lt;em&gt;Les Canotiers &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;Le bal de le Moulin de la Galette (Los Remeros&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;Baile en el Molino de la &lt;/em&gt;&lt;em&gt;Galette, &lt;/em&gt;nada les va a costar verlos en Internet). Ambos son de Renoir y su tema no es ni la conciencia reavivada, ni el materialismo heroico, ni Marx, ni Nietzche, ni Freud. Solamente un grupo de seres humanos - hombres y mujeres - pasando un buen rato.&lt;br /&gt;También conviene saber que los impresionistas no buscaron la popularidad. Más bien se expusieron al ridículo público, aunque al final la alcanzaron de algún modo. Tal vez todos, excepto Vincent van Gogh, que, irónicamente, la quiso con ansias. Van Gogh tenía el corazón dividido entre su vocación de pintor y la de predicador. Sentía, como San Francisco de Asís, la obligación de compartir la pobreza con la gente más olvidada y miserable y si abandonó ese modo de vida no fue por no poder soportar las penalidades del pobre, sino por su invencible y hondísima necesidad de pintar. Y Van Gogh pintó, pintó y pintó, hasta que la intensidad de sus sentimientos lo volviera loco.&lt;br /&gt;La intensidad de los sentimientos, la urgente necesidad de expresarse, la locura. Cuando leo sobre esto, vuelvo a leer, y otra vez leo, empiezo a desasosegarme y entonces dejo el libro. Me voy al malecón, a un tiro de piedra de mi casa, para mirar la bahía, las luces de Chorrillos y su cruz a mi izquierda, las de La Punta a mi derecha. Me lleno de ese paisaje - mi favorito, pronto intentaré pintarlo con palabras - y, junto con Kenneth Clark, empiezo de nuevo a creer que el orden es mejor que el caos y la creación mejor que la destrucción. Creo también que es mejor la moderación que la violencia y el perdón mucho mejor que la revancha, así como que el conocimiento es mil veces preferible a la ignorancia y la solidaridad humana vale más que la ideología. Mágicamente, me reconcilio conmigo mismo. Será, tal vez, que ahí, en el lugar desde donde miro el mar por las noches, algún dios tiene su morada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-3907840528409263013?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/3907840528409263013/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/civilizacion.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/3907840528409263013'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/3907840528409263013'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/civilizacion.html' title='Civilización'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-2717832425049548894</id><published>2009-06-09T17:23:00.000-07:00</published><updated>2009-06-09T21:31:12.326-07:00</updated><title type='text'>El corazón es un instrumento de muchas cuerdas (reparación de una torpeza)</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;A lo largo de las calles de París avanzaban con estruendo los toscos y trágicos carros de la muerte. Seis carretas llevaban el vino del día a la guillotina... Seis carretas rodaban a lo largo de las calles. Vuélvelas a lo que eran antes, Tiempo, tú que eres un poderoso mago, y se verán las carrozas de monarcas absolutos, los equipajes de nobles feudales, los vestidos de rutilantes jezabeles, las iglesias que no son la casa de mi padre, sino guaridas de ladrones, las chozas de millones de hambrientos campesinos. &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;CHARLES DICKENS, &lt;em&gt;Historia de Dos Ciudades.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Charles Dickens murió un día como hoy, 9 de junio, en 1870. "El corazón humano es un instrumento de muchas cuerdas - escribió - y el perfecto conocedor de los hombres sabe hacer vibrar todas, como un buen músico". Dickens, qué duda cabe, supo hacer vibrar las mías y más que eso, me ayudó en momentos muy difíciles, cuando el ángel de la desesperación me había visitado y no se iba, cuando los gatos que viven en mi azotea se desaforaron y trajinaban día y noche, sin descanso. Ahí, justo ahí, apareció primero su Historia de Dos Ciudades, luego David Copperfield, Grandes Esperanzas, La Tienda de Antigüedades, y otros de sus libros, para iluminarme - rescatarme - con sus acontecimientos increíbles, sus extraordinarias coincidencias y sus entrañables personajes -Nicholas Nickleby, Pip, Wilkins Micauber, el doctor Manette y su hija Lucía, Charles Darnay, y hasta Ebenezer Scrooge, de su célebre Canción de Navidad - pero, sobre todo, con su empatía por los hombres y mujeres comunes y corrientes, los ciudadanos de a pie, y su inquebrantable fe en que, al final, el bien siempre gana, aunque para eso haya que recurrir a formas inesperadas, inverosímiles.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Charles Dickens escribió sobre y para los humillados, los abandonados y les - ¿nos? - dio una salida mucho más que digna, a través de su copiosa y a la vez tierna imaginación. No podía ser de otra manera, porque él mismo tuvo que trabajar como un esclavo desde los doce años, cuando encarcelaron por deudas a su padre, y supo sacudirse de ese karma, para destacar la vida de los pobres olvidados, como también utilizar su poderosa ficción contra injusticias y desigualdades, convirtiéndose al final de su vida en un ídolo literario de la humanidad entera.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;En su epitafio se lee que "fue un simpatizante del pobre, del miserable, y del oprimido; y con su muerte, el mundo ha perdido a uno de los más grandes escritores ingleses". Yo recomiendo a cualquiera que se haya sentido en algún momento tomado por la angustia, que lea a Dickens y se acoja a su cálido embrujo. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me lo vas a agradecer.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-2717832425049548894?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/2717832425049548894/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/lo-largo-de-las-calles-de-paris.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/2717832425049548894'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/2717832425049548894'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/lo-largo-de-las-calles-de-paris.html' title='El corazón es un instrumento de muchas cuerdas (reparación de una torpeza)'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-6913275275131353844</id><published>2009-06-08T21:38:00.000-07:00</published><updated>2009-06-08T23:08:18.757-07:00</updated><title type='text'>Tres mujeres de Borges</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Es el amor. Tendré que ocultarme o huir. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Crecen los muros de su cárcel, como en un sueño atroz. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;La hermosa máscara ha cambiado, pero como siempre es la única... &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Estar contigo o no estar contigo es la medida de mi tiempo... &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Es, ya lo sé, el amor: &lt;/em&gt;&lt;em&gt;la ansiedad y el alivio de oír tu voz, &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;la esperanza y la memoria, &lt;/em&gt;&lt;em&gt;el horror de vivir en lo sucesivo. &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Es el amor con sus mitologías, &lt;/em&gt;&lt;em&gt;con sus pequeñas magias inútiles... &lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;El nombre de una mujer me delata. &lt;/em&gt;&lt;em&gt;Me duele una mujer en todo el cuerpo.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;JORGE LUIS BORGES: "El Amenazado", &lt;em&gt;El oro de los tigres.&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt; &lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;Durante las seis últimas horas de su vida, Jorge Luis Borges repasó la literatura universal - la gran pasión de su vida - con Jean Pierre Bernés, su traductor al francés. Después, recitó el padrenuestro en sajón antiguo, a continuación en inglés, luego en francés y finalmente lo pronunció en español tres veces, antes de caer en un coma del que no se despertaría más. Sin embargo, mucho se ha especulado sobre otro tipo de pasiones, sobre las mujeres de su vida. Meses antes de su muerte, en Ginebra, el mismo Bernés le había preguntado: "¿Quién es Borges? ¿Cervantes, el Quijote o Alonso Quijano?". Borges respondió inmediatamente: "Los tres". Me pregunto ahora: ¿y sus Dulcineas, quiénes fueron? Para responder, viene en mi ayuda Mario Paoletti, a través de un interesante artículo de la Revista de Occidente.&lt;br /&gt;De acuerdo a Paoletti, Borges amó a muchas mujeres, a las que consideraba únicas, a las que veía "igual que como Dios nos ve". Sin embargo, casi ninguna de ellas lo amó, a pesar de lo que les ofreció:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Te ofrezco pobres calles, desesperados crepúsculos, la luna de los desarrapados suburbios.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Te ofrezco la amargura de un hombre que ha mirado largamente la luna solitaria. Te ofrezco lo que pueda haber en mis libros, lo que pueda haber de hombría y humor en mi vida.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Te ofrezco la entraña de mi ser, que de algún modo he preservado.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Te ofrezco explicaciones de ti misma.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Te puedo dar mi corazón, mis tinieblas, el hambre de mi soledad.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Sí, pues, muchas mujeres le dolieron en todo el cuerpo a Borges, pero, ¿tuvo novias? Paoletti nos dice que sí, que tuvo tres. Esas tres mujeres fueron Concepción Guerrero, Cecilia Ingenieros y Estela Canto.&lt;br /&gt;Borges tenía veintidós años. Concepción - Conchita - dieciséis, ojos negros y una larga trenza, negra, también. "Cuando yo la abrazo, ella se estremece", le cuenta Borges a un amigo íntimo. Viaja a Europa y se queda casi un año ("trescientos días como trescientas paredes"). A su regreso, Conchita se ha cortado la trenza. Las relaciones se enfrían. Rompen y no vuelven a verse.&lt;br /&gt;Cecilia y Jorge Luis se conocieron en una reunión. Ella vivía cerca de su casa, era hija del filósofo José Ingenieros y, lo mismo que a él, le gustaba caminar. Entre 1941 y 1943, hacen largos paseos, se conocen, planean viajar a Europa y casarse allí. Que el propio Borges cuente el resto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;"Yo estaba perdidamente enamorado de ella. Nos casaríamos en Europa, esa era la idea. Pero un día nos encontramos en una confitería del centro y Cecilia me dijo:&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Dentro de dos semanas me voy a Europa.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- Nos vamos, querrás decir - la corregí yo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;- No, me voy sola. He decidido no casarme contigo.&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt;Ahí se acabó el noviazgo. Cecilia, que era bailarina, no se fue a Europa. Se fue a Estados Unidos, estudió con Martha Graham - la Picasso de la danza moderna -, luego dejó el baile, se casó y se dedicó a la egiptología. Se dice que Borges escribió Emma Zunz para complacerla.&lt;br /&gt;Con Estela Canto, Borges tuvo su noviazgo más largo. Se enamoraron en 1945. Ella era morena, esbelta, de ojos negros, de clase baja y de izquierda. Recitaba de memoria a George Bernard Shaw, uno de los santos del altar de Borges. Él le propuso matrimonio y ella le exigió probar antes su compatibilidad sexual. No resultó y se separaron. Estela se casó y se divorció tres años después. En 1955, intentó reconquistarlo, sin ningún éxito. Tal vez por eso, Estela comienza a beber fuerte. Durante los años 80 empiezan a verse nuevamente, a menudo. En una de esas citas ocurre un hecho trágico: Estela, con graves problemas económicos, le pide permiso para vender el manuscrito de &lt;em&gt;El Aleph&lt;/em&gt;, que él le había regalado y dedicado. Le comenta, además, que su esposo le había recomendado que espere a la muerte del escritor, "porque entonces esos papeles valdrían diez veces más". Borges la escucha en silencio y después replica: "Si yo fuese un caballero, en este momento iría al &lt;em&gt;toilette &lt;/em&gt;y se oiría un disparo". Finalmente, Estela vendió el manuscrito a una famosa casa londinense de remates, por 25, 760 dólares.&lt;br /&gt;Joaquín Sabina tiene razón. A veces gana el que pierde a una mujer.&lt;br /&gt;&lt;em&gt;&lt;/em&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-6913275275131353844?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/6913275275131353844/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/las-mujeres-de-borges.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/6913275275131353844'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/6913275275131353844'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/las-mujeres-de-borges.html' title='Tres mujeres de Borges'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-6195671797236034910</id><published>2009-06-07T21:21:00.000-07:00</published><updated>2009-06-07T21:32:39.524-07:00</updated><title type='text'>Los Espías</title><content type='html'>Mi hijo Ernesto, el menor de todos, acaba de escribirme de Ecuador. Hace unas semanas salió del Cusco. Mochilero, quiere correr mundo, ver qué pasa. Cuando yo tenía su edad, hice un viaje similar con Constantino. Aquí cuento un episodio de ese viaje.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La luz se hizo sombra, cuando entró el gigante. Su musculosa espalda tapaba al sol y el ómnibus se inclinaba a la derecha y a la izquierda, mientras el ogro caminaba por el pasillo, directamente hacia nosotros. Los asientos parecían a punto de ser arrancados de cuajo por la fuerza de sus brazos, cuando se agarraba de ellos para conservar el equilibrio. Constantino y yo lo mirábamos aterrorizados y – puedo jurarlo - nos hacíamos cada vez más diminutos, cada vez más escuálidos, cada vez más débiles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y ahora? – susurró Constantino.&lt;br /&gt;- Nos hacemos los dormidos – respondí, y cerré los ojos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Brillante ocurrencia la mía. Brillante, pero inútil. El gigante nos sacudió con sus manazas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Peruanitos, ¿nocierto? A ver, sus pasaportes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estábamos en la hermana República del Ecuador, sólo que en esa época no era tan hermana. Resultaba, pues, muy imprudente, casi suicida, circular por esos pagos sin permiso de las autoridades correspondientes. Ese era – cómo no – nuestro caso. No teníamos ni medio pasaporte que mostrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ya mismo los van a colgar de los huevos, por mandarinas – pronosticó el gigante.&lt;br /&gt;- ¿De los huevos? – pregunté, retórico.&lt;br /&gt;- Porsupollo, mi pana, a menos que yo los acolite.&lt;br /&gt;- ¿Perdón? – dijo Constantino, tan educado como siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El gigante, que de malo solo tenía la pinta, iba a ayudarnos a llegar a Guayaquil. Habíamos tomado el ómnibus en Machala, sin saber que el camino entre esa ciudad y el puerto estaba plagado de puestos fronterizos. Según nos explicó, a los soldados encargados de la vigilancia nada les gustaba más que capturar peruanos indocumentados, para aplicarles el tratamiento mencionado. Al parecer, calificábamos como espías. En otras palabras, habíamos comprado todos los boletos de la rifa para la colgadita esa, pero el gigante sabía como evitarnos el dolor y la vergüenza de vernos suspendidos de la parte más querida de nuestra anatomía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- La buseta tiene que detenerse por fuerza en cada puesto, para que los pacos pidan documentos – dijo -, pero ni que fueran tan cojudos para pasarse el día entero en el mismo camello…&lt;br /&gt;- Ajá, claro – dijimos los dos a la vez, pensando que era momento de insertar un comentario, pero sin entender muy bien el plan.&lt;br /&gt;- … así que suben, tiran un ojo, y si no hay nada raro, te dejan seguir camino – prosiguió el gigante.&lt;br /&gt;- Pero nosotros…&lt;br /&gt;- Ustedes nada – me interrumpió -, porque no van a estar ahí. Se bajan un momentico antes de llegar al puesto, le dan la vuelta caminando por los bananales que están atrás y después se vuelven a la carretera. Ahí los vamos a esperar, panas. ¿Qué me dicen? ¿No está chévere?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acogimos la propuesta con muchísimo entusiasmo. El plan era sencillo, reducía los riesgos a los que estábamos expuestos y, sobre todo, era el único disponible. El chofer del ómnibus – buseta, decía el gigante – lo aprobó. Los pasajeros, también, por aclamación. Fue un hermoso ejemplo de hermandad latinoamericana. Todo el mundo aportó ideas, recomendaciones y consejos. Ocultamos nuestras mochilas bajo los asientos y nos preparamos para la primera bajada, pero, antes de seguir con la historia, permítanme explicar cómo habíamos llegado ahí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo comenzó unas tres semanas antes, en el verano de 1974 o 1975, no recuerdo bien. Yo acababa de sufrir lo que los cronistas policiales llaman una “decepción amorosa”, cuando tienen que explicar las causas de un suicidio. En realidad, me sentía como si me hubiese atropellado un camión, uno de esos Volvo grandazos, de cuatro ejes y veinte toneladas. Mi autoestima estaba en el subsuelo, al nivel de la napa freática, más o menos. Constantino, en cambio, vivía una floreciente relación y – más inconsciente que conscientemente, creo yo - se preparaba para asumir tempranas responsabilidades. Sea como fuere, los dos necesitábamos salir de Lima, para tomar distancia, para pensar un poco. Así, pues, decidimos irnos a El Silencio, a pasar unos días en la playa. Sin embargo, minutos antes de partir, nos dimos cuenta de que las posibilidades de tener algún encuentro incómodo en un lugar tan concurrido como ese eran muy grandes, de modo que cambiamos de rumbo y nos dirigimos hacia el norte, tirando dedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tuvimos suerte, porque llegamos a Trujillo justo a tiempo para buscar y encontrar un parque donde pasar la noche. El viento soplaba fuerte, así que nos acomodamos al abrigo de unos árboles. Cansados como estábamos, el sueño llegó pronto, pero se fue tan rápido como vino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué hacen aquí? – nos preguntó un policía, mientras su compañero nos alumbraba con una linterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me preparé para el combate. Ciertas escaramuzas con las fuerzas del orden, en el Estadio Nacional y en alguna cantina de La Herradura, me habían enseñado que la relación entre Constantino y las autoridades no era, digamos, fraterna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál es su misión, muchachos? – volvió a preguntar el agente.&lt;br /&gt;- Estamos durmiendo… bueno, tratando, pero tú no nos dejas – respondió Constantino, sin abrir los ojos, fastidiado, como si el policía hubiese irrumpido en su mismísima habitación, perturbándole el sueño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El custodio de la ley, como si oyera llover. No acusó recibo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Este lugar es peligroso, les pueden robar. Mejor vamos a la comisaría, ahí van a estar mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Constantino, ahora sí, abrió los ojos. Yo también, tan sorprendido como él. Después de consultarnos con la mirada, decidimos aceptar la invitación y acompañamos a los buenos policías a la delegación, donde – justo es decirlo – disfrutamos de un merecido descanso como huéspedes de honor y no como detenidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al día siguiente, temprano, seguimos viaje. Estuvimos en Chiclayo, en Piura, en Tumbes, y terminamos en Puerto Pizarro, donde pasamos una semana plena de sol y cebiches compartidos con los pescadores de la caleta, que cada mañana nos llevaban a pescar en sus chalanas. Comíamos y dormíamos en un restaurante, gracias a la generosidad del dueño, que nos daba pensión a cambio de trabajo. Debo consignar aquí que tuve el privilegio de ver a Constantino, por primera y única vez en su vida, barrer y lavar los platos. No eran, sin embargo, esas actividades las que consumían la mayor parte de nuestras energías. El mar de Puerto Pizarro era famoso por la abundancia de rayas, esos peces cartilaginosos, primos hermanos de los tiburones, con un aguijón venenoso al final de la cola, agudo “como un estilete sobre un látigo”, según consigna el diccionario. ¿Luchábamos el día entero contra ellas? No. Nunca nos molestaron. Nuestra lucha era contra otros representantes del reino animal: los zancudos, que, a partir de las seis de la tarde, con la caída del sol, comenzaban sus incursiones punitivas. Los malditos bichos, volando en perfecta formación, nos martirizaban noche tras noche, obligándonos a movernos de aquí para allá, en vanos intentos para poder dormir. Ni el repelente, ni el insecticida que tomamos prestado del almacén del restaurante, ni las toallas con la que nos cubríamos la cara, ni – por último – el karate, sirvieron para darnos la paz anhelada, hasta que, por fin, encontramos la manera de burlarlos. Improvisamos una suerte de carpas con las mesas del restaurante, colocando sobre ellas sus manteles de hule, de manera que, colgando hasta el suelo, hacían inexpugnables nuestros refugios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Te están picando? Cambio. – me preguntó Constantino, desde su base.&lt;br /&gt;- No, pero los escucho zumbar como locos. Cambio – respondí desde la mía.&lt;br /&gt;- Es que ya les metimos la yuca. Cambio y fuera, voy a jatear.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y muerto el perro, muerta la rabia. Los zancudos se fueron desmoralizados, derrotados por la inteligencia humana, a competir con Drácula en otro sitio. Nosotros pudimos dormir bien, sin permiso de la policía. Los días pasaron, más hermosos todavía, pero – ya lo dijo Héctor Lavoe – todo tiene su final, nada dura para siempre: dejamos Puerto Pizarro, para regresar a Lima. En Tumbes, desandando ya el camino, el diablo metió la cola. Después de pasar por Curich, donde compramos unas cremoladas de pura fruta, nos detuvimos en un kiosko de periódicos. En un diario local leímos que Bancoper, un equipo peruano de volley, jugaba al día siguiente contra Nacional de Guayaquil, en no sé qué coliseo de esa ciudad. En Bancoper jugaban Cecilia Tait, Cecilia del Risco y una tercera Cecilia, la hermana de Constantino y – lo digo con todo derecho - hermana mía también. ¿Cómo no ir a verla? Guayaquil estaba “aquí nomás”, así que juntamos nuestros últimos centavos y cruzamos la frontera, con un salvoconducto que nos permitía llegar solamente hasta Machala. Ahí llegamos y nos subimos al ómnibus, o buseta, ya saben, del que bajábamos – ya saben, también - cada cierto trecho, para sortear los puestos fronterizos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La noche estaba bien avanzada, cuando cruzamos el puente sobre el río Guayas, a las puertas de la ciudad. La luna y las estrellas competían con la luces de Guayaquil por el reflejo sobre el río. La vista era espléndida, el paisaje hermoso, la atmósfera mágica. Estábamos contentos, porque no nos habían colgado de ninguna parte, llenos de esa sensación de libertad que dan los viajes, y muy agradecidos con el gigante, el chofer y los pasajeros, que nos habían ayudado con mucha cordialidad y enorme simpatía. Habíamos, por fin, llegado a Guayaquil. No a Ítaca, es cierto, pero en nuestros corazones vivía Ulises, en todo su esplendor. Nos despedimos con abrazos de verdad y partimos a la conquista del puerto. Cándidos como éramos, no sabíamos que todavía seguíamos siendo espías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mientras caminábamos, sin rumbo fijo, enfrentamos los dos problemas que teníamos por delante. El primero, dónde pasar la noche. El segundo, cómo encontrar a Cecilia. Pocas cuadras después, llegamos a la conclusión de que resolviendo el segundo, matábamos el primero, porque le podríamos gorrear hotel a Cecilia y dormir aunque sea en el pasillo, lo que ya era un avance. Eso sí, siempre y cuando averiguáramos dónde se alojaba. No lo averiguamos. La luz del sol nos sorprendió aplanando calles extranjeras, pero también nos trajo suerte. Un despabilado transeúnte, sin duda aficionado al volley, nos dio datos precisos sobre el alojamiento de la delegación peruana. Naturalmente, nos costó poco trabajo llegar. Habíamos caminado tanto por la noche, que estábamos calificados para dibujar el plano de Guayaquil, hasta su más mínimo detalle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el hotel, la recepcionista nos miró de arriba abajo, con justificada desconfianza. Conviene explicar que, después de quince días de viajar como mochileros, habíamos hecho nuestro aquel slogan que años más tarde parafrasearía un conocido experto en artes marciales del cine. Me refiero, ya habrán adivinado, a “bañarse nunca, jabonarse jamás”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Son las seis de la mañana – dijo la mujer -. La señorita Carvallo está durmiendo, no puedo despertar a una deportista a estas horas. Será para que me echen – concluyó.&lt;br /&gt;- ¿Podemos esperarla aquí? - pregunté con alguna timidez, mientras Constantino se sacudía disimuladamente la camisa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La recepcionista volvió a mirarme. Luego, posó sus ojos sobre los muebles tapizados de blanco que estaban frente a ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Bueno – dijo, y se sumió en las tareas propias de su cargo, tratando de olvidar que alguna vez nos había visto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ajenos a sus preocupaciones, nos sentamos a esperar una hora decente, y aprovechamos para tirar una pestañita. Como tengo el sueño ligero, me despertó la campanilla del ascensor. Pensé que era Cecilia, pero me equivoqué. Era un señor muy bajito, con su guayabera impecablemente planchada, gruesos anteojos y bigotito recortado, como los galanes mexicanos de los 50. Parecía un funcionario del gobierno, el presidente del Rotary Club de su localidad, o tal vez, porque nunca se sabe, el director de un colegio. El hombrecillo se daba aires de importancia, era antipático y me daba mala espina. Con los ojos entrecerrados, yo seguía con la mirada su impaciente paseo frente al mostrador, en espera de su cuenta, porque había anunciado que se retiraba del hotel. De pronto, se detuvo y se puso rojo como un ají limo. Movía la cabeza de un lado a otro y le temblaban los labios, a punto de echar espuma por la boca. ¡Parecía que le habían robado el calzoncillo!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡Esta es una ofensa gravísima! ¡Un ultraje a nuestra dignidad! – chilló, a la vez que señalaba, profundamente indignado, el mapa de Ecuador que estaba colgado en la pared.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordemos que, en esa época, nuestro país y el suyo manteníamos una absurda controversia limítrofe, algo así – la frase es de Borges – como el pleito de dos calvos por un peine. Los mapas oficiales eran distintos, de acuerdo a lo que cada país consideraba correcto, y el del hotel, claro está, reflejaba la posición ecuatoriana. A decir verdad, ya no la reflejaba, porque alguien – un peruano, qué duda cabía – había marcado en el mapa, con un plumón, los límites correspondientes a nuestra versión. Eso era lo que había provocado su furia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué le pasa a ese cojudo? – me preguntó Constantino, contra quien parecían haberse confabulado los policías, los zancudos y los socios del Rotary Club, para no dejarlo dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuve necesidad de explicárselo. El patriota injuriado seguía gritando, encaramado sobre su dignidad nacional, mientras pedía la cabeza de los autores del mapicidio, como bien diría Tres Patines. Poco a poco, el lobby se fue llenando de huéspedes que se acercaban al mapa, e inmediatamente se sumaban a la exigencia del hombrecillo, afirmando, con semblante muy serio, que el castigo debía ser ejemplar. En ese momento empezamos a darnos cuenta de que la cosa era grave. ¿Sería, acaso, posible encontrar sobre la faz de la tierra a alguien más sospechoso que nosotros dos? Simultáneamente, empezamos también a extrañar al gigante, al chofer y a los pasajeros del ómnibus. De haber estado ellos ahí, le hubieran dicho al hombrecillo que no fastidie, que dedique su tiempo a asuntos más productivos y se hubieran reído a carcajadas de su ridículo fervor patriótico. Pero no estaban, para atestiguar que no éramos espías o para mostrarnos una ruta de escape. El paredón era nuestro único e inapelable destino.&lt;br /&gt;O quizá no, porque, hasta el momento, nadie parecía haber reparado en nuestra presencia. Telepáticamente – la telepatía existe entre los amigos, doy fe – decidimos poner cara de yo no fui y deslizarnos discretamente entre la gente, hasta ganar la salida. Estábamos a un tris de empezar a movernos, cuando entraron dos marineros armados con metralletas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Gulp – escuché tragar saliva a Constantino. Fue una señal para quedarme quieto en mi asiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los marineros atendieron la bien sustentada denuncia del pundonoroso defensor de la soberanía ecuatoriana y se acercaron a la recepcionista, dando inicio a las investigaciones preliminares. Cuchichearon durante unos segundos, que nos mantuvieron con el alma en un hilo. Finalmente, la recepcionista nos señaló con el dedo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ahí están – dijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los marineros voltearon y caminaron hacia nosotros. Paulatinamente, se fue haciendo silencio. Los huéspedes nos clavaron sus ojos inyectados de sangre. El hombrecillo se abrió paso entre todos, adelantándose para cobrar su recompensa moral. Me dio la impresión de que iba a arrancar a cantar el himno nacional del Ecuador. Con los marineros casi junto a nuestras narices, Constantino y yo, retrocedimos, tratando de hundirnos en el respaldar del sofá donde seguíamos sentados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Perdonen, señores – se oyó una voz que llegaba desde el fondo del lobby.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Era el buen Charlie Cáceres, presidente de la delegación peruana, responsable de los equipos femenino y masculino de volley de Bancoper. Tras él, un muchacho con expresión compungida y mirada en el piso. Los marineros dieron media vuelta, lo mismo que el enano patriota. ¡La caballería nos había salvado! Charlie pidió disculpas e hizo que el cartógrafo las pidiera también. El ilustre prohombre de baja estatura se dio por satisfecho con las excusas, no sin antes amonestar paternal y severamente al muchacho. Los otros huéspedes aprobaron el sermón con expresivos movimientos de cabeza y, dado que el incidente se había resuelto por la vía diplomática, los marineros abandonaron gallardamente el hotel. La dignidad del Ecuador y nuestros pellejos estaban a salvo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Y ustedes qué hacen acá? – preguntó Charlie, una vez que se hubo disuelto la manifestación cívica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le contamos todo, con lujo de detalles. Charlie nos escuchó atentamente, sin hacer ningún comentario y nos autorizó a subir a la habitación de Cecilia, añadiendo, como quien no quiere la cosa, que una buena ducha no nos ocasionaría ninguna enfermedad incurable. Subimos, saludamos, conversamos, contamos, pero no nos duchamos. Faltó tiempo, porque los partidos se jugaban temprano y hubo que salir al coliseo. Ganamos en damas y en varones, con bastante facilidad y, de paso, Constantino y yo nos ganamos también con una invitación al almuerzo de confraternidad que ofrecía el Club Atlético Nacional de Guayaquil. Como se sabe, la institución pertenece al ejército ecuatoriano, pero eso no representaba ningún problema para nosotros. Ya no éramos espías, podíamos afirmar que nuestras relaciones con el hermano país del norte estaban en su mejor momento. Cuánto me equivoqué.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Desde cuándo el ceviche lleva ketchup? – me codeó Constantino, con el fondo soporífero del discurso del presidente del club anfitrión, que ya llevaba tres cuartos de hora hablando sobre el aporte de las fuerzas armadas al deporte latinoamericano.&lt;br /&gt;- Come nomás – le dije - ¿acaso no tienes hambre?&lt;br /&gt;- Yo no voy a comer esto, prefiero tragarme medio kilo de clavos – sentenció, arrimando su plato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, que siempre fui más dócil, y no estaba para desaires, me empujé un bocado y, masticando estoicamente, lo miré, para darle el ejemplo. Entonces vi su cara, con esa expresión que tanto conocía. Algo estaba tramando. ¿Será posible que este animal no aprenda?, pensé, al momento que un trozo de pescado surcaba el comedor, para caer directamente en el ojo izquierdo de Américo Vespuccio, apodo con que el mismo Constantino había bautizado al autor del mapicidio. Vespuccio tardó unos segundos en extraer la porción de cebiche que se había encajado en su globo ocular y decidió devolver la atención, pero como no sabía de dónde había partido el proyectil, me escogió a mí como destinatario. Yo contraataqué, disparando canchitas serranas. Unas dieron en el blanco elegido, otras, como esquirlas de metralla, impactaron sobre distintos comensales, entre agasajados y oferentes. Al parecer, todo el mundo estaba a la espera de algo que los distrajera de la insoportable alocución del presidente, porque, muy pronto, volaban por el aire otras canchitas, más trozos de pescado, cebollas finamente picadas y hasta uno que otro cubierto. Me consta, porque una cuchara pasó rozando mi oreja. Charlie Cáceres estaba aterrado, pero como el discurso seguía y seguía, terminó por animarse y se sumó a la guerra, lanzando, juicioso, una que otra cosilla. Finalmente, llegó el cese del fuego y todo acabó con risas y manifestaciones de simpatía entre hombres y mujeres, jóvenes y viejos, ecuatorianos y peruanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De ahí nomás partimos los dos hacia Lima. En el camino nos pasaron cosas memorables y muy divertidas, pero esa es otra historia, que les contaré otro día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así es como recuerdo a Constantino, así es como lo recordaré siempre: como un chico travieso, que desafiaba permanentemente a toda clase de autoridad mal entendida. Mi voz es la voz de la amistad entrañable. Crecimos juntos y nos quisimos mucho, de la única manera como sabíamos hacerlo, con rudeza a veces, con ironía todo el tiempo. Entre amigos, entre hermanos, no caben los homenajes, de modo que no voy a rendirle ninguno. Constantino está vivo en mi corazón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-6195671797236034910?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/6195671797236034910/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/los-espias.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/6195671797236034910'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/6195671797236034910'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/los-espias.html' title='Los Espías'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-1516992015839604106</id><published>2009-06-06T11:31:00.000-07:00</published><updated>2009-06-07T00:11:11.437-07:00</updated><title type='text'>El poder de la palabra</title><content type='html'>Yo no sé, verdaderamente, cómo expresar la alegría, el entusiasmo, el buen ánimo que siento. Generosa conmigo, la vida me ha dado nuevamente la oportunidad de estudiar. Postulé a un Diplomado en Coaching y Consultoría de la Universidad Ricardo Palma, sabiendo de antemano - ya tengo experiencia en esto - que no ser titulado iba a ser un obstáculo. Afortunadamente, mi currículum y una breve entrevista lo salvaron. Hace un mes que comenzaron mis clases y, no miento, cada día estoy más contento. El nivel académico me parece excelente, pero si hay un curso que realmente me motiva a leer, a investigar, es Coaching Ontológico, a cargo del doctor Pedro Makabe. Makabe es un psiquiatra de origen japonés, especialista en Terapia Familiar Sistémica. Tiene un profundo conocimiento del tema, lo expone muy bien, es riguroso, y - como si no bastara -matiza las clases con un filudo humor cargado de significado. Las clases de Pedro - todos nos tuteamos, no hay disfuerzos académicos - nos sirven también para la vida. Ayer dejó una tarea. Antes de decir cuál es, unas líneas sobre la lectura que acabo de terminar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al hablar - dice el texto -, actuamos. Cuando los tailandeses hablan, ejecutan la misma clase de actos lingüísticos que los peruanos, los portugueses, los chinos o los panameños. Todas las personas, más allá del idioma que hablemos, hacemos afirmaciones, declaraciones, peticiones y otras acciones - acciones, hay que subrayarlo - lingüísticas, que son universales. Así, pues, vemos que se establece siempre un nexo entre la palabra y el mundo. En algunos casos, la palabra debe adecuarse al mundo, y en otros, es el mundo el que debe adecuarse a la palabra. Así, cuando el mundo conduce a la palabra, estamos hablando de afirmaciones. Al contrario, cuando el mundo requiere ajustarse a la palabra, estamos hablando de declaraciones. De un modo u otro, el tema central es que hablar (y, naturalmente, escribir) nunca es un acto inocente. Cada vez que ejecutamos un acto lingüístico adquirimos un compromiso y debemos aceptar la responsabilidad social de lo que decimos.&lt;br /&gt;En el caso de las afirmaciones, es decir cuando hablamos del estado de nuestro mundo, nos comprometemos con la veracidad de nuestras afirmaciones, frente a la comunidad que nos escucha. Si decimos, por ejemplo, que hoy es domingo o que está lloviendo, esas afirmaciones pueden ser comprobadas. Si no se comprueban, o nos hemos equivocado, o estamos mintiendo.&lt;br /&gt;El caso de las declaraciones es muy distinto. Cuando hacemos declaraciones, no hablamos de nuestro mundo. Generamos un nuevo mundo para nosotros. La palabra crea una realidad diferente. Después de decir lo que se dijo, el mundo ya no es el mismo de antes. Ha sido transformado por el poder de la palabra. Cuando Don José de San Martín declaró que el Perú era libre e independiente, no estaba hablando sobre lo que sucedía en el mundo en esos momentos. Estaba creando un nuevo mundo, un mundo que no existía antes de su declaración. Pero, ojo, las declaraciones no ocurren solamente en momentos muy especiales de la Historia. Ocurren todos los días. Cuando el alcalde dice "los declaro marido y mujer", cuando en la casa decimos "es hora de almorzar", cuando un profesor dice "aprobado" o una madre "ya puedes jugar en la computadora", se están haciendo declaraciones y, en todos los casos, el mundo cambia después de la declaración. Una vez hecha la declaración, las cosas dejan de ser como eran antes.&lt;br /&gt;Las declaraciones, pues, están relacionadas con el poder. Cuando hacemos una declaración, también nos estamos comprometiendo por su validez. Sostenemos tener la autoridad para hacerla y que fue hecha de acuerdo a normas socialmente aceptadas. Ahora, así como una autoridad política tiene el poder de hacer determinadas declaraciones que afectan a la sociedad entera, cada persona humana tiene el poder de hacer declaraciones en el ámbito de la propia vida personal, y en cuanto ejerza tal poder, asienta su dignidad como persona.&lt;br /&gt;Existe un conjunto de declaraciones que pertenecen a este ámbito de autoridad personal. Entre otras, la declaración del No, la declaración de aceptación (el Sí), la declaración de ignorancia, la declaración de gratitud, la declaración del perdón y la declaración de amor. De acuerdo al texto, la declaración del No es la más importante de todas, pero ya no voy a cansarlos con tanta explicación. Terminaré diciéndoles cuál es la tarea de Makabe: hacer, en esta semana, dos declaraciones sobre nuestra vida personal.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-1516992015839604106?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/1516992015839604106/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/el-poder-de-la-palabra.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/1516992015839604106'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/1516992015839604106'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/el-poder-de-la-palabra.html' title='El poder de la palabra'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-344539783339334468</id><published>2009-06-03T20:00:00.000-07:00</published><updated>2009-06-03T23:35:25.149-07:00</updated><title type='text'>Ese vestidito negro</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Confieso que tuve que apoyarme en Balzac, y en la calurosa recomendación de mi querido amigo Henry Mitrani, para leer &lt;em&gt;El Vestidito Negro&lt;/em&gt;, de Nancy MacDonell Smith. Leyéndolo, confirmé algo que a diario veo: se puede ser frívolo en los temas más serios y serio en los temas más frívolos. Cito a Honoré de Balzac -de quien Victor Hugo dijera en su funeral que "a partir de ahora los ojos de los hombres se volverán a mirar los rostros, no de aquellos quienes han gobernado, sino de aquellos que han pensado" -, porque el apasionado escritor francés escribió que los que sólo ven moda en la moda, son unos tontos. Y es que el libro de Nancy MacDonell mira la moda con una óptica inteligente y personal, sin complejos de ninguna especie. El título original, &lt;em&gt;The Classic Ten, &lt;/em&gt;nos remite directamente al concepto de la autora: los diez artículos que no le deben faltar a una mujer. Están el vestidito negro, el traje sastre, los jeans, el suéter de cachemira, la camisa blanca, los tacos altos, las perlas, el impermeable el lápiz labial y las zapatillas. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Anna Karenina, nos recuerda MacDonell, está vestida de negro en la fiesta donde Vronsky se enamoró perdidamente de ella. Kitty, su sobrina, que está enamorada de Vronsky, lleva un vestido rosado. Vronsky ni la mira. El negro es trasgresión. La mujer que se viste de negro demuestra que es sofisticada, sensual y segura de sí misma. Lo que sigue del capítulo es un recorrido por la historia del vestido negro, salpicado de comentarios agudos y mordaces ("Las madres y los vestidos negros no se llevan bien". "Las mujeres que visten de negro tienen vidas coloridas". "Cuando uso negro, me siento cómoda, segura y fuerte: ese telón oscuro me permite brillar con intensidad".) y muchas citas a libros, pinturas y películas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para Nancy MacDonell, cuando te pones jeans, se te pega un poco del encanto rebelde de los &lt;em&gt;cowboys&lt;/em&gt;, los motociclistas y el &lt;em&gt;rock and roll&lt;/em&gt;, por más que al señor Levi Strauss - el primero que los hizo - no se le haya pasado por la cabeza crear un imperio de la moda. Bueno, a mí tampoco se me pasó nunca por la cabeza, porque me enteré leyendo el libro, que pintarse los labios estaba de moda en el Renacimiento, buscando el efecto rostro blanco - labios rojos. Igualmente supe que las zapatillas Nike (pronúnciese &lt;em&gt;naiki &lt;/em&gt;si se quiere ser elegante, por favor&lt;em&gt;) &lt;/em&gt;nacieron cuando Bill Bowerman puso un trozo de caucho en la waflera y Phil Knight lo puso de suela a unas zapatillas.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Podría seguir y seguir, porque estoy cargado de un liviano y agradable entusiasmo, pero, mejor, lean el libro. Yo pasé un buen rato y me gustaría que ustedes también.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-344539783339334468?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/344539783339334468/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/ese-vestidito-negro.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/344539783339334468'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/344539783339334468'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/ese-vestidito-negro.html' title='Ese vestidito negro'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-8314349192630414776</id><published>2009-06-01T20:45:00.000-07:00</published><updated>2009-06-01T20:48:41.009-07:00</updated><title type='text'>Esa sonrisa</title><content type='html'>El olor a azufre llegó con el primer golpe a la puerta. Nadie durmió, hasta que hubo silencio, varias horas después. Por la mañana, la encontramos muerta, con una sonrisa muy rara. Las viejas dijeron que la señorita Damonte - la única soltera del barrio – sonreía así porque se había ido al cielo en estado de gracia, sin haber cedido al Maligno. Yo, que vivía al costado, sabía que eso no era cierto. Yo vi cuando ella le abría la puerta.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-8314349192630414776?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/8314349192630414776/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/esa-sonrisa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/8314349192630414776'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/8314349192630414776'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/06/esa-sonrisa.html' title='Esa sonrisa'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-2439123734957988333</id><published>2009-05-31T16:43:00.000-07:00</published><updated>2009-06-01T20:53:25.349-07:00</updated><title type='text'>María</title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Fools rush in, where angels fear to tread&lt;/em&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;Alexander Pope, cantado por Frank Sinatra&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="right"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se llamaba María. La vi entre la gente que caminaba apurada por San Francisco y adiviné que se dirigía exactamente adonde yo estaba parado. Me ofreció un paseo en el bus parrandero, para conocer la noche arequipeña y me alcanzó una tarjeta. La tomé sin verla, porque estaba mirando el chuzo que tenía en la cara. Era una cicatriz de línea muy fina, que le cruzaba el pómulo izquierdo. Se turbó, avergonzada. Me disculpé y me puse muy tonto, diciéndole que a mí, no me molestaba.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- A mí sí - me dijo. - Yo soy mujer.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para cambiar rápidamente de tema, le expliqué que no estaba para buses ni para parrandas, que estaba cansado, que quería almorzar e irme a mi hotel.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Yo termino a las siete, si quieres salimos a dar una vuelta y te cuento cómo - dejó la frase inconclusa, tocándose la mejilla.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Nos encontramos aquí -contesté.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;Se despidió dándome un ligero beso en la boca. Yo me fui, pensando que podría tener una buena historia entre manos, pero me estaba engañando. La verdad es que me atraen las locas y aquí había una Angie Jibaja en potencia, tal vez un escándalo y, con suerte, un par de balazos. Quién sabe lo que pueda pasar, me decía mi instinto. Mi imán para chifladas volvió a funcionar. Como canta Sinatra, tonto yo, me aviento en palomita ahí donde ni siquiera los ángeles se atreven a pisar.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A las siete, nos encontramos. Se había maquillado. Me hizo sentir importante. De arranque me contó que se había escapado de una comunidad terapéutica, que por el momento regresar no estaba en sus planes. &lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Pasta? - le pregunté.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Ajá, PBC - confirmó -, estuve plantada tres años, pero en febrero recaí. Así pasa, pues.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Pensé que no había almorzado y la invité a comer un &lt;em&gt;kebab. &lt;/em&gt;Mientras esperábamos el sánguche turco, me contó la historia del chuzo.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Yo era campana de un cordelero - me dijo. - Él se trepaba a los techos y me aventaba la ropa. Después la vendíamos, o la cambiábamos por ketes, y fumábamos hasta el día siguiente. Una noche me entró la angustia y me fui con la ropa. Cuando estaba merqueándola, apareció esa mierda y ahí nomás me cortó - terminó muy tranquila, como si estuviera contándome como se contagió un resfriado.&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Has parado mucho con choros? - le pregunté.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;María sonrió, en lugar de decirme cojudo. Llegó el mozo y ella le agradeció de tal manera que - a juzgar por su cara - lo hizo sentirse el duque de Windsor. Si me conmovió su dignidad para no tragarse el &lt;em&gt;kebab&lt;/em&gt; de un sólo mordisco, casi me hizo llorar cuando me contó que desde hacía meses moría por probar uno de esos. Le ofrecí otro, pero se negó. Quiso, a cambio, un café turco. Tenía mucha curiosidad por saber cómo era. Con el café, más reverencias al mozo, que flotaba en las nubes. Mientras lo saboreaba, con genuino placer, me contó muchas cosas y me regaló unos poemas y fábulas impresos con desaliño en papeles de varios colores.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Son míos - admitió, disimulando su orgullo -. Folleteando, pues, así me gano la vida.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Más que lo que decía, yo prestaba atención a cómo lo decía. Se notaba que había tenido familia, que había aprendido a comer con tenedor y cuchillo, que algo había leído, pero también que la calle había dejado su impronta. Saliendo, me pidió un chocolate. Compré uno en La Ibérica, que le duró veinte cuadras. Cuando terminó de comerlo, arrugó la envoltura, hizo una bola y lo arrojó a la vereda. Le llamé la atención.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Sólo fue una travesura - me respondió, sin mirarme a los ojos, muy irritada. Recogió la envoltura y la depositó en un tacho cercano. - ¿Todo el mundo tiene que decirme lo que tengo que hacer?&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Me sentí mal. Había actuado como si fuera el comisario del pueblo y había tocado quién sabe qué fibras dormidas. Me disculpé, pero no me hizo caso. Caminamos callados un trecho, hasta que, volteando una esquina, nos salió al paso un chico como de ocho o nueve años, llorando, con una caja de chicles en la mano. Se quejaba amargamente de que no había vendido nada, de que no podía llegar a su casa con las manos vacías, porque su mamá lo iba a botar. Me convertí - cuando no - en un flan, en una gelatina. Me comí el cuento enterito y me dispuse a comprarle toda la caja de chicles. María se interpuso entre el niño y el tonto, es decir yo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Para quién es la plata? - le preguntó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Para la Virgen de Chapi - respondió el chico.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Ah sí? Dile a tu mamá que a la Virgen no le gusta que la utilicen para engañar a la gente. No te vamos a comprar nada. Arranca, nomás - le ordenó.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;El niño dejó de llorar y siguió su camino. María y yo seguimos el nuestro, todavía en silencio. Al rato, se detuvo.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- Tengo un hijo con SIDA - me espetó. - Tiene que trabajar para comprar sus remedios.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- ¿Es gay? - volví a inscribirme en el registro de estúpidos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;- No sé. Sólo puedo decirte que Dios nos entregó a su hijo para borrar nuestros pecados. ¿Con qué derecho podría quejarme?&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Yo, mudo como un pez. ¿Qué podía decirle? Seguimos caminando por la calle Álvarez Thomas. Ella, con la lengua muy suelta, pasó a hablar de otras cosas que me hicieron reír.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;No me dejó salir solo del hotel. Insistió en acompañarme hasta la puerta, y se despidió como dueña de casa. Tampoco quiso aceptarme ni medio. Nos despedimos con las promesas de siempre. A diferencia de Joaquín Sabina, María no me robó el reloj, la cartera, ni tampoco el corazón. Me dejó, eso sí, una sensación de vacío. Estoy seguro de que nunca volveremos a vernos. No sé si seguirá folleteando, si regresará a la comunidad terapéutica o si, finalmente, terminará por huir de sí misma.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-2439123734957988333?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/2439123734957988333/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/casi-como-sabina.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/2439123734957988333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/2439123734957988333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/casi-como-sabina.html' title='María'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-6630842314260631774</id><published>2009-05-26T20:39:00.000-07:00</published><updated>2009-05-28T11:29:12.960-07:00</updated><title type='text'>Notre Dame en Pampa Blanca</title><content type='html'>&lt;a href="http://1.bp.blogspot.com/_EG6GZHxYm2U/Sh7U0nsCxAI/AAAAAAAAAAU/2P5hzb8yYXE/s1600-h/146.JPG"&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;&lt;a href="http://4.bp.blogspot.com/_EG6GZHxYm2U/Sh7ThGGz6MI/AAAAAAAAAAM/oweKnkxfqjA/s1600-h/143.JPG"&gt;&lt;img style="MARGIN: 0px 10px 10px 0px; WIDTH: 240px; FLOAT: left; HEIGHT: 320px; CURSOR: hand" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5340938773636311234" border="0" alt="" src="http://4.bp.blogspot.com/_EG6GZHxYm2U/Sh7ThGGz6MI/AAAAAAAAAAM/oweKnkxfqjA/s320/143.JPG" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div&gt;Mick Jagger le pregunta a Angie cuándo desaparecerán las nubes, hasta dónde llegarán sin amor en sus almas y sin un centavo en los bolsillos. Ni el Chino Antenor ni yo decimos nada, como tampoco los bosques de sauces que se arriman a las faldas de los cerros, ni el potrillo que pasa junto a nosotros con trote altivo y distinguido, siguiéndole el paso a un tractor al que está amarrado. En la camioneta, cantan los Stones, interrumpidos de vez en cuando por Antenor, para señalarme un arado de disco, otro de vertedera, un perro de color extraño que se rasca al borde la carretera como si fuera lo último que hará en su vida, o a una gallina pinta que cacarea en su jaula, sobre lo más alto de un camión. Estamos en Chucarapi, un antiguo ingenio azucarero, donde la caña va cediendo cada vez más paso - el mercado, la agroexportación, ya saben - a los sembríos de alcachofas. En el pueblo, dejando atrás los campos de cultivo, una plazuela con pileta, donde un niño calato, de yeso, hace brotar agua de una botija, sin que le importe un pito exponerse al sol sin protector, lejos de los molles y los eucaliptos que me dan sombra a mí, pero ninguna a él. Después de un rato silencioso - cada uno con sus cosas - Antenor me anuncia una sorpresa. Regresamos a la camioneta y, al cabo de un rodeo, avanzado y retrocediendo por las pistas interrumpidas con autos y camiones que, a diferencia de nosotros, respetan la hora de la siesta, llegamos a Pampa Blanca. Ahí, una suerte de capilla, una iglesia pequeñita. Cómo no va a ser, si - cáiganse de espaldas - pretende ser una réplica en miniatura de Notre Dame, Nuestra Señora de París. Su constructor, un hacendado de apellido Lira, no olvidó ni los capiteles, ni las gárgolas, ni los frisos, ni tampoco las quimeras. Dentro, ocho columnas sostienen la nave, dándole esplendor a una hermosa imagen de la Virgen. A sus flancos, el baptisterio, la sacristía, y prácticamente nada más.&lt;br /&gt;Hasta este momento - ya han pasado varias horas - conservo la sensación de gratitud por ese hermoso descubrimiento. No se me ocurre otra cosa que tratar de compartirlo y decir que, quizá, no sea suerte, sino terquedad por estar siempre con los ojos abiertos, por no rendirme nunca y, bueno, también por escoger seguir vivo.&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-6630842314260631774?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/6630842314260631774/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/notre-dame-en-pampa-blanca.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/6630842314260631774'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/6630842314260631774'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/notre-dame-en-pampa-blanca.html' title='Notre Dame en Pampa Blanca'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_EG6GZHxYm2U/Sh7ThGGz6MI/AAAAAAAAAAM/oweKnkxfqjA/s72-c/143.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-2558620090780191789</id><published>2009-05-25T20:46:00.000-07:00</published><updated>2009-05-25T21:54:17.729-07:00</updated><title type='text'>El diablo, Papa Noel y Arequipa</title><content type='html'>La luna es un hilo curvado, un finísimo anzuelo de plata, colgado sobre el rojo encendido de la tarde que se despide para ir a jatear. El Misti, con nieve esta vez, me mira desde lo alto y entre el aeropuerto y la ciudad cae la noche. En la habitación del hotel, la iluminación de la catedral se mete por la ventana, recordándome que esta vez tengo que ver al demonio. Y compruebo que no es una broma. En el magnífico púlpito de encina, al lado derecho del altar mayor, está Lucifer. Es una serpiente enroscada a la columna que sostiene ese púlpito, mirando hacia arriba y apoyando su brazo sobre la frente cornuda, como protegiéndose de la luz multicolor que penetra por los vitrales. Tiene alas, parece un vampiro con rostro muy duro y ojos siniestros. Una viejita me cuenta que no hay otra iglesia en el mundo donde esté representado Satán. Yo le creo, no me parece imposible.&lt;br /&gt;Saliendo, voy por San Francisco, atravieso el Fundo de Fierro y llego a la calle Ayacucho, donde está la venta de libros usados (¿leídos?). El señor Paulo Coelho es es el rey, omnipresente en todos los estantes, en todas las librerías. En su corte, Isabel Allende, Bryce Echenique, y el novelista. De pajes, los numerosos manuales de Excel y de Word. Yo, claro, busco otra cosa, pero no sé muy bien qué. Miro, rebusco, desordeno, husmeo, revuelvo. Me siento bien entre libros. Los conozco y creo que ellos a mí. Encuentro una ruma de selecciones antiguas. El año pasado, en esta misma tienda compré un ejemplar de Selecciones de marzo de 1953, el mes y el  año en que nací. Me apenó no encontrar otro, fechado diez años después. Mis manos siguen sacando, apilando y, de paso, poniendo nervioso al propietario, que me mira irritado. Finalmente, doy con Gomorra, de Roberto Saviano, que desde hacía unos meses me coqueteaba desde los estantes de Íbero, en Larcomar, y que nunca había podido comprar. Recordé que Mario Vargas Llosa describió al libro, en El País, como un extraordinario reportaje sobre las mafias que operan en Nápoles y en toda la Campania, que se lee con tanta fascinación, como espanto e incredulidad. Sabía, además, que la camorra - la mafia napolitana - ha condenado a muerte a Saviano, obligándolo a vivir oculto, lo mismo que a Salman Rushdie los fundamentalistas del Islam. Ahora puedo comprarlo, porque la editorial Sir Francis Drake, con su logo de calavera cruzada de tibias lo ha puesto a mi disposición. Salgo contento, si no con mi pan, con mi libro bajo el brazo y me voy a comer. Paso junto a un restaurante de comida turca y me da por entrar - un guiño, Pamuk, Estambul -, pero advierto que no estoy para nostalgias y me decido por una tortilla de verduras con arroz blanco, en un chifa de la cuadra siguiente. Al terminar, muero por un puro. Fatigo las calles y nada. Me rindo y emprendo el regreso al hotel. Sin embargo, Arequipa es generosa conmigo y me tiene reservado un regalo: en una esquina, encuentro a un guachimán, conversando alegremente con Papa Noel. ¿Con Papa Noel? Sí, señor, Papa Noel con el disfraz completo, como si estuviéramos en diciembre y el chambeando, sólo que sin barba. Lo miro, él me mira un segundo y sigue su charla con el vigilante. Algo turbado, me voy. Mañana voy a regresar al mismo lugar para ver si vuelvo a encontrarlo.&lt;br /&gt;Voy a tardar en dormir. Es que esas cosas sólo me pasan a mí.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-2558620090780191789?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/2558620090780191789/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/el-diablo-papa-noel-y-arequipa.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/2558620090780191789'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/2558620090780191789'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/el-diablo-papa-noel-y-arequipa.html' title='El diablo, Papa Noel y Arequipa'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-5700068451505161644</id><published>2009-05-24T07:27:00.000-07:00</published><updated>2009-05-24T09:57:54.417-07:00</updated><title type='text'>La ortografía, ¿un mandarín?</title><content type='html'>En nuestro idioma son necesarios los signos de apertura de exclamación o de interrogación en las frases de esa naturaleza. &lt;em&gt;¡Qué bacán! ¡No me la pierdo!&lt;/em&gt;, por ejemplo.&lt;br /&gt;En otras lenguas, no son necesarios los signos de apertura. El inglés o el francés, por citar a los que tenemos más cerca, tienen recursos sintácticos y morfológicos especiales que señalan a tiempo la cadencia musical de la construcción interrogativa o exclamativa. El lector, pues, está avisado con tiempo. Sin embargo, cada vez con más frecuencia, constato que poca bola se le está dando a los signos de apertura: &lt;em&gt;Qué bacán! No me la pierdo! &lt;/em&gt;Noto también la sobreabundancia de los signos de cierre: &lt;em&gt;Qué bacán!! No me la pierdo!!&lt;/em&gt; Y hasta he visto un &lt;em&gt;Feliz cumpleaños!!!! &lt;/em&gt;Pareciera que a mayor cantidad de palitos con su puntito abajo, mayor entusiasmo, mayor felicidad. ¿Cuál será el límite?&lt;br /&gt;He discutido sobre estos temas con algunos profesores con los que me reuno para tratar de mejorar la calidad de la enseñanza de lenguaje en algunas escuelas de Chorrillos. Unos concluyen en que la razón se encuentra en cierto servilismo hacia el idioma inglés. (En San Genaro, donde está el colegio que nos acoge, permítanme la digresión, no falta los &lt;em&gt;Restaurante's&lt;/em&gt;, ni los &lt;em&gt;Gym's&lt;/em&gt;).&lt;br /&gt;Otros opinan que esto se debe al vertiginoso ritmo de vida moderno, que nos apura, que nos hace sentir su aliento en la nuca, obligándonos a suprimir signos, letras, sílabas y palabras, porque nadie tiene tiempo para escribir correctamente. Total, dicen, la cosa es que nos entiendan, trayéndome a la memoria uno de los lemas&lt;em&gt; &lt;/em&gt;de mayo del 68, en París: "La ortografía es un mandarín".&lt;br /&gt;Y no sé qué decirles. Creo que tienen razón, pero también que no la tienen. Entonces leo, rebusco aquí y allá, y - a riesgo de parecer pretencioso - diría que investigo, y encuentro una declaración de Gabriel García Márquez, en la que pide que simplifiquemos la gramática, antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros. "Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites ente la &lt;em&gt;ge&lt;/em&gt; y la &lt;em&gt;jota,&lt;/em&gt; y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima, ni confundirá revolver con revólver. ¿Y qué con nuestra &lt;em&gt;be&lt;/em&gt; de burro y nuestra &lt;em&gt;ve &lt;/em&gt;de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?".&lt;br /&gt;Su discurso está construido con una gracia insuperable y en sus alegatos se mezclan la picardía y la elegancia. No cabe duda, además, acerca de las buenas intenciones del Premio Nobel colombiano. No obstante, algunos han hecho notar que si cambiamos las normas ortográficas, nuestros hijos nunca encontrarán familiares los millones de libros que se han publicado hasta ahora en nuestro idioma y por tanto, no podrán disfrutarlos. ¿Tendremos que quemarlos?, se pregunta un lingüista.&lt;br /&gt;Para muestra, un botón. Así quedaría el comienzo de &lt;em&gt;Cien Años de Soledad&lt;/em&gt;, de acuerdo a los criterios de su propio autor:&lt;br /&gt;"Muchos años despues, frente al peloton de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendia abia de recordar aquella tarde remota en que su padre lo yebo a conocer el yelo. Macondo era entonces una aldea de beinte casas de barro y cañabraba construidas a la orilla de un rio de aguas diafanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes, como güebos prehistoricos. El mundo era tan reciente, que muchas cosas carecian de nombre, y para mencionarlas abia de señalarlas con el dedo. Todos los años, por el mes de marzo, una familia de jitanos desarrapados plantaba su carpa cerca de la aldea, y con un grande alboroto de pitos y timbales daban a conocer los nuebos imbentos. Primero llebaron el iman. Un jitano corpulento, de barba montaraz y manos de gorrion, que se presento con el nombre de Melquiades, izo una truculenta demostracion publica de lo que el mismo llamaba la octaba marabilla de los sabios alquimistas de Macedonia".&lt;br /&gt;García Márquez no quería esto, cuando dijo lo que dijo. Puedo poner mi mano al fuego, como también ya puedo el martes, responder a mis profesores, graduados con esfuerzo, mal pagados y, como si esto fuera poco, formados - no por culpa de ellos - con deficiencias alarmantes.&lt;br /&gt;Nuestra lengua no es una máquina con piezas desmontables. No podemos sacar una palabra aquí, eliminar un signo allá, alegremente, porque estaríamos retirando ladrillos a una construcción milenaria en la que cada cosa tiene su por qué. Al hablar, al escribir, comunicamos ideas, expresamos sentimientos, reflejamos un espíritu común. Hacerlo correctamente es mucho más que una obligación. Es un acto solidario.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-5700068451505161644?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/5700068451505161644/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/la-ortografia-un-mandarin.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/5700068451505161644'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/5700068451505161644'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/la-ortografia-un-mandarin.html' title='La ortografía, ¿un mandarín?'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-6764148864411439710</id><published>2009-05-22T23:12:00.000-07:00</published><updated>2009-05-23T00:02:54.734-07:00</updated><title type='text'>Darío</title><content type='html'>Si vamos a creerle a Erich Fromm, el amor del padre a su hijo es completamente distinto al de la madre. Ella es el hogar, es la naturaleza. El padre es el pensamiento, representa las cosas hechas por el hombre, el orden y la ley, pero también los viajes, la aventura. Frente a Darío, me resulta muy difícil identificarme con estos arquetipos. Quiero ser su suelo y a la vez su océano, iluminarle el camino, ser su sólida columna. Quiero acompañarlo en la interminable tarea de dominar a esos impetuosos caballos - así imaginaban los griegos a nuestras pulsiones más profundas - que tratan de llevarnos al abismo. Quiero llorar con él cuando eso toque, sin fingir que somos rudos, y, mucho más, reír, reír con él todos los días. Quiero estar con él, pero también dejarlo sólo. Quiero abrazarlo sin que se incomode, boxear con él, jugar juntos un partido, gritar un gol suyo, regresar caminando del estadio, escuchar a los Beatles toda la noche. Quiero volver a llevarlo al Parque de las Leyendas, hacerle otra vez el nudo de la corbata para su primer tono de quince, ver una y otra vez El Padrino, pasar más vacaciones en la playa. Quiero protegerlo, pero también que me proteja. Admirarlo, como él a veces me ha admirado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-6764148864411439710?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/6764148864411439710/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/dario.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/6764148864411439710'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/6764148864411439710'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/dario.html' title='Darío'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-6919969236077424776</id><published>2009-05-22T07:40:00.000-07:00</published><updated>2009-05-22T11:17:53.516-07:00</updated><title type='text'>Tercera Guerra Mundial</title><content type='html'>Con desenfadada ironía, Umberto Eco nos cuenta, en &lt;em&gt;L'espresso&lt;/em&gt;, un mal sueño, una pesadilla en la que se anuncia lo que de ningún modo se desea. Eco sueña que se ha desencadenado la tercera guerra mundial. No una guerrita - dice - como la segunda, en la que sólo murieron cincuenta millones de personas, sino una de verdad, como la tecnología nos permite hacer en estos tiempos: enormes zonas devastadas por las radiaciones, al menos la mitad de la población mundial desaparecida, hambre, epidemias. En dos platos, algo bien hecho, realizado por generales competentes y responsables, a la altura de la época.&lt;br /&gt;Naturalmente - Eco reconoce su egoísmo -, en su sueño se salvan su familia, sus amigos. Viven en una zona del planeta donde la situación no es tan infausta, pero, claro, no hay televisión, no hay teléfonos y mucho menos Internet. Alguna comunicación se hace con viejas radios y se consigue algunas horas de luz, gracias a paneles solares reparados a la buena de Dios. Con esa escasa iluminación, en su sueño, Eco leerá viejos cuentos de hadas a sus nietos - recordemos que no hay televisión -o les explicará cómo era el mundo antes de la guerra. A cierta hora del día - continúa - se reunirán junto a la radio para escuchar novedades de otras zonas y se enterarán de que la tía tiene ciática, pero sigue bien, a través del retorno a las palomas mensajeras.&lt;br /&gt;Refugiados en el campo, es posible que la aldea haya mantenido en pie una escuela. En ese caso, Eco enseñaría gramática e historia. Geografía no, para qué, si ya nada es como antes. Tal vez quede todavía el patio de la parroquia para jugar fútbol con una pelota de trapo, y quién sabe si no se recupera un antiguo fulbito de mano del sótano de la iglesia. Es posible, también, que el cura haya mandado al carpintero que fabrique una mesa de ping-pong, que resultará, para los jóvenes, mucho más apasionante y creativo que los videojuegos del pasado.&lt;br /&gt;Se comerá mucha verdura - el sueño es largo - y, en vista de su vocación multiplicadora, no faltarán los conejos. Los domingos, puede ser, un pollo.&lt;br /&gt;Tampoco faltará el viejo médico del pueblo - sin ecografías ni cámaras hiperbáricas -, como tampoco los paseos, todos vestidos al calor de grandes chaquetones pasados de moda. Florecerán sobre las colinas los molinos de viento, que también serán útiles para que los ancianos expliquen la historia de Don Quijote y los niños descubran que es extraordinariamente hermosa. Y los jóvenes desmotivados - me he reído mucho acá - se consolarán aspirando vapores de manzanilla, diciendo que están estonazos. Finalmente, como consecuencia, surgirá de nuevo la lectura, porque los libros sobreviven a casi todos los desastres.&lt;br /&gt;Preocupado por la posibilidad de que su sueño pueda ser premonitorio, Eco ha visitado a un amigo suyo, que practica la adivinación. El amigo le ha dicho que su pesadilla anuncia algo espantoso, pero que el horror podría evitarse conteniendo nuestro consumo, evitando la violencia sin implicarnos demasiado en la de otros, y paladeando de vez en cuando antiguos ritos y costumbres pasados hoy de moda, porque, al fin y al cabo, hoy también se puede apagar el televisor y la computadora, y, en lugar de de tomar un vuelo a no sé que exótico lugar, se pueden contar cosas junto al fuego.&lt;br /&gt;Cuánta humana poesía. Y qué lejos del panfleto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-6919969236077424776?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/6919969236077424776/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/tercera-guerra-mundial.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/6919969236077424776'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/6919969236077424776'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/tercera-guerra-mundial.html' title='Tercera Guerra Mundial'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-7819197360198127072</id><published>2009-05-21T19:12:00.000-07:00</published><updated>2009-05-21T19:30:13.684-07:00</updated><title type='text'>Marlis</title><content type='html'>Mi hija Marlis ha salido hace unas horas hacia Ollantaytambo, para atender su primer parto sola, sin supervisión, sin ayuda. Ella es partera rural. Hasta el momento - lo sé porque acabo de hablar con Franco, su esposo - todo está bien. No puedo imaginar un acto más valiente. Confío en que no haya problemas, en que mi queridísima hija, traiga al mundo a un niño o a una niña que tenga una vida intensa, larga y feliz.&lt;br /&gt;Yo la admiro y la respeto como a nadie.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-7819197360198127072?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/7819197360198127072/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/marlis.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7819197360198127072'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7819197360198127072'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/marlis.html' title='Marlis'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-640896282316663987</id><published>2009-05-19T16:16:00.000-07:00</published><updated>2009-05-19T17:01:06.951-07:00</updated><title type='text'>Amor Silente</title><content type='html'>&lt;div align="justify"&gt;Tengo la suerte de vivir en una calle hermosa. Es como el brazo apacible de un furioso río de automóviles, que, sensible al ruido, se separa hasta terminar en el acantilado, mirando al mar. Al lado opuesto de ese río hay otra calle, más hermosa todavía. Las poncianas extienden sus ramas desde lo alto, a ambos lados de la pista. Los álamos y las moreras, intercalados entre ellas como intrusos, le dan un aspecto singular. La calle tiene casas antiguas, con ventanas reticuladas - celosías, pues -, para mirar sin ser mirado. Portones de madera fina, altas paredes, jardines interiores que sólo se adivinan, rejas amistosas, y hasta un mirador azul pastel que le da un aire señorial. Cuando la niebla desdibuja los contornos, regala una atmósfera entre romántica y fantasmal que de algún modo inexplicable me conmueve. Cada noche, en mis paseos por ahí, veo a una pareja, al pie de una ponciana. Ni el muchacho ni la chica llegan a los veinticinco años. Nunca los he visto besarse, ni decirse palabras cariñosas. Sólo se miran, de tal forma, que provoca agradecerles. Pareciera que no quisieran perder el poco tiempo que tienen para verse y trataran de retenerse en la memoria. Pareciera que fueran clandestinos, callados por la fuerza de una imposición. Pareciera que la palabra pudiera separarlos y se aman con los ojos. Pareciera, digo, porque anoche descubrí la verdad y se acabó la magia. Mientras me acercaba a ellos, los veía gesticular, muy exaltados. Él movía los brazos vehementemente, como si quisiera alzar vuelo. Ella bajaba la mirada y, de pronto, en un arrebato, lo acusaba agitando el dedo índice contra su nariz. Pasé junto a ellos y no escuché ni una palabra. Imposible, porque eran sordomudos.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Para ellos, como dijo no sé quién, el amor también puede ser una cosa que termina con ambulancias y patrulleros parados en la puerta.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-640896282316663987?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/640896282316663987/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/amor-silente.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/640896282316663987'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/640896282316663987'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/amor-silente.html' title='Amor Silente'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-4696102936713041558</id><published>2009-05-18T08:31:00.000-07:00</published><updated>2009-05-18T09:09:15.709-07:00</updated><title type='text'>La letra "i" es pequeña</title><content type='html'>Sólo por complementar lo que escribía ayer, una pregunta: ¿por qué a nuestro idioma le da por vincular el sonido "i" con lo chiquito?&lt;br /&gt;Nimio, milimétrico, ínfimo, ridículo, miniatura, infantil, minucia, disminuir, miseria, microbio...&lt;br /&gt;Y otra más: ¿por qué la "a" y la "o" tienen que ver, más bien, con lo grande?&lt;br /&gt;Descomunal, farónico, grandilocuente, megalómano, ampuloso, aparatoso...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-4696102936713041558?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/4696102936713041558/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/la-letra-i-es-pequena.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/4696102936713041558'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/4696102936713041558'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/la-letra-i-es-pequena.html' title='La letra &quot;i&quot; es pequeña'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-3736566335082031750</id><published>2009-05-17T19:53:00.000-07:00</published><updated>2009-05-17T20:59:51.219-07:00</updated><title type='text'>Ocho y nueve</title><content type='html'>Solemnes, serios, hasta se diría misteriosos, los especialistas llaman Insomnio de Conciliación a ese dar vueltas en la cama sin poder agarrar el sueño. Lo diferencian así del Insomnio de Despertares Múltiples - abrir los ojos como platos, súbitamente, dormirse al rato, volver a abrirlos poco después, jatear, despertarse nuevamente, y seguir así la noche entera, hasta la desesperación - y del Insomnio de Despertar Precoz, es decir confundirse con los gallos y despertarse a las tres de la mañana, no para cantar, sino para no hacer nada, porque, ¿a esa hora, qué?&lt;br /&gt;Este servidor y el Insomnio de Conciliación son viejos amigos. Anoche, decidí no luchar contra él. En lugar de prender la luz y retomar el libro que - él sí, qué suerte - dormía a pierna suelta al costado de mi cama, me puse a recordar y a reflexionar un poco sobre otras cosas que estuve leyendo en estos días, para que aparezca el sueño como quien no quiere la cosa. Vinieron entonces a mi mente algunos caprichos del idioma, consignados por el presidente de la agencia de noticias EFE. ¿Por qué - se pregunta Grijelmo - hay tantas coincidencias entre "nueve" y "nuevo"? Ojo, que no solamente en español: &lt;em&gt;nine &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;new&lt;/em&gt; en inglés, &lt;em&gt;neuf&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;neuf&lt;/em&gt; en francés, &lt;em&gt;nou&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;nou&lt;/em&gt; en catalán, &lt;em&gt;neun&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;neu&lt;/em&gt; en alemán, &lt;em&gt;nove&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;novo&lt;/em&gt; en portugués, &lt;em&gt;nove&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;nuevo&lt;/em&gt; en italiano, &lt;em&gt;ni &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;ny&lt;/em&gt; en noruego y hasta &lt;em&gt;nava &lt;/em&gt;y &lt;em&gt;na'va&lt;/em&gt; en sánscrito. Cuando leía, recuerdo, me pasé de vivo y pensé que la respuesta, claro pues, estaba en que todos esos idiomas provenían de troncos comunes. ¿Ah sí - me dijo Grijelmo, unas líneas más abajo -, y qué me dices de nueve y nuevo sean &lt;em&gt;bederatzi&lt;/em&gt; y &lt;em&gt;berri &lt;/em&gt;en euskera? Y si no te gusta el nueve - siguió después -, probemos con el ocho. &lt;em&gt;Eight-night&lt;/em&gt;, en inglés, &lt;em&gt;huit-nuit&lt;/em&gt;, en francés, &lt;em&gt;buit-nit&lt;/em&gt;, en catalán, &lt;em&gt;otto-notte&lt;/em&gt;,&lt;em&gt; &lt;/em&gt;en italiano, &lt;em&gt;acht-nacht&lt;/em&gt;, en alemán, &lt;em&gt;oito-noite&lt;/em&gt;, en portugés...&lt;br /&gt;Me apabulló y, como consecuencia, me quedé dormido.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-3736566335082031750?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/3736566335082031750/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/ocho-y-nueve.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/3736566335082031750'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/3736566335082031750'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/ocho-y-nueve.html' title='Ocho y nueve'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-1145635230649390790</id><published>2009-05-16T10:31:00.000-07:00</published><updated>2009-05-16T10:46:37.599-07:00</updated><title type='text'>Romy y yo</title><content type='html'>Pocas personas saben que yo soy el único, el verdadero viudo de Romy Schneider. Me enamoré de ella cuando era la emperatriz Sissi. Durante años, toleré que Alain Delon, Yves Montand, Michel Piccoli y Marcello Mastroianni aprovecharan la oscuridad del cine para besarla. Yo sabía que, en realidad, ella sólo me quería a mí, pero así era su chamba, qué íbamos a hacer. La amé en silencio, hasta el día en que se fue al cielo (en otro sitio no puede estar), el 29 de mayo de 1982. Mucho alcohol, Romy, muchas pastillas. Un dolor insoportable.&lt;br /&gt;Por algún tiempo intenté consolarme con Katherine Ross, pero Dustin Hoffman, ese recién graduado que trancó la puerta de la iglesia con la cruz, se la llevó. Como si no bastara con eso, Paul Newman y Robert Redford también andaban dando vueltas por ahí, así que le metí un piquito y le dije chau, nos vemos.&lt;br /&gt;Estuve tranquilo mucho tiempo, hasta que la semana pasada vi, en el “El Gran Golpe” – pésimo título para una excelente película –, a Saffron Burrows. Fue como el rayo que le cayó a Michael Corleone cuando vio a Apollonia Vitelli en los campos de Sicilia. No la voy a describir, porque no puedo, la tarea excede mis posibilidades. Mientras estaba buscando su teléfono en Internet para invitarla a comer un cebiche, me enteré de que es lesbiana. Vive, desde hace cinco años, con Fiona Shaw, la tía Petunia de Harry Potter, ni más ni menos.&lt;br /&gt;Confimado, entonces: Para piñas, yo. El día que llueva sopa, voy a estar con un tenedor en la mano.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-1145635230649390790?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/1145635230649390790/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/romy-y-yo.html#comment-form' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/1145635230649390790'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/1145635230649390790'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/romy-y-yo.html' title='Romy y yo'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-7934063264398961230</id><published>2009-05-14T07:21:00.000-07:00</published><updated>2009-05-14T08:30:48.799-07:00</updated><title type='text'>El Hombre Quieto</title><content type='html'>Anoche vi, una vez más, "El Hombre Quieto". John Wayne  está templado de Maureen O'Hara. Ella también, pero se hace la del calzón con blondas y mira para otro lado. Pero John Wayne es John Wayne, pues, así que se pone su mejor terno y va a pedir su mano al hermano mayor, como corresponde en Irlanda, donde esto ocurre. El hermano no atraca. Lo detesta, porque Wayne ha comprado las tierras de la viuda Tillane, que él quería comprar. También quiere a la viuda, pero la tía, ni hablar. Entonces, porque cuando llueve todos se mojan, el bróder, picón, no da su brazo a torcer. Así se plantea la única historia de amor filmada por el legendario John Ford. Entrañable película, simpática, graciosa, inteligente, y por momentos intensa. Si eso no les basta, veánla solamente por la memorable mechadera en la que John Wayne y Victor McLaglen (el bróder) atraviesan el pueblo de punta a punta, gomeándose de alma. Como son irlandeses, sólo se detienen en el bar, para tomarse unas chelas, conversar un ratito y después seguir abollándose.&lt;br /&gt;Mi mamá estaba viéndola el día del estreno, pero tuvo que salir corriendo del cinema. Llegó con las justas a la clínica y al poco rato nací. Mi relación con el cine es, pues, muy tempranera y si no pudo hacer de partero por minutos, sí de paraguas. De paraguas, digo, porque cuando había tormenta, me refugiaba en un cine. A los &lt;em&gt;cowboys&lt;/em&gt; no les mandaban tareas para la casa, ni tenían libretas de notas. No los castigaban sin salir los domingos y además, mataban a todos los malos y como las huevas, no pasaba nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-7934063264398961230?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/7934063264398961230/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/el-hombre-quieto.html#comment-form' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7934063264398961230'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/7934063264398961230'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/el-hombre-quieto.html' title='El Hombre Quieto'/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-2971641910128040247.post-1195641404893766243</id><published>2009-05-10T21:14:00.000-07:00</published><updated>2009-05-16T18:27:38.689-07:00</updated><title type='text'></title><content type='html'>&lt;div align="right"&gt;&lt;em&gt;Les mots font l’amour&lt;br /&gt;&lt;/em&gt;André Breton&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;A veces - más de las que quisiera - me siento pintado en la pared, ninguneado por la vida. Imitando a Janis Joplin, le pido a Dios que me compre un Meche, para salir a dar una vuelta en este domingo que se acaba, pero el puta, como si oyera llover, no me hace caso. Raymond Chandler duerme su sueño eterno sobre mi mesa de noche, junto a los traficantes de naufragios que inventó Stevenson, los mitos griegos de Robert Graves, una aburrida historia de la Edad Media, que el sarcástico Montanelli no ha sabido contar bien, y la huella de Viernes, que el plomo de Crusoe acaba de descubrir con verdadero espanto. Y me ha llovido sobre mojado, porque olvidé &lt;em&gt;Carretera&lt;/em&gt;, de Cormac McCarthy en casa de una amiga, así que me he quedado, por esta noche, sin un libro apasionante y a la vez perturbador. Por razones que ahora no vienen al caso - otra vez será, dijo Leonardo Favio - &lt;em&gt;Carretera&lt;/em&gt; me ha tocado el bobo. Un padre y su pequeño hijo recorren un territorio devastado por un holocausto nuclear que acaba de ocurrir, ahorita nomás. La madre los ha abandonado, convencida de que la muerte es lo único que queda. Padre e hijo siguen su camino hacia el sur, llevando un carrito como los de Metro o Wong, donde guardan lo poco que han podido recoger para comer, para abrigarse. Para colmo, los pocos sobrevevientes son caníbales, que si los ven, se los almuerzan crudos. Se dirigen al mar, escapando de un frío que es - según palabras de McCarthy - "capaz de agrietar las piedras". El papá tiene un revólver con dos balas. Acaba de disparar una de ellas, sobre un caníbal que se les venía encima y le ha dado instrucciones al niño sobre lo que debe hacer con la única que queda, en caso de que a él le pasara algo. Hasta ahí he llegado. No se dejen engañar por lo mal que cuento yo las cosas. El libro es un poema.&lt;/div&gt;&lt;div align="justify"&gt;Terminando de escribir, pensando que alguien va a leerme, ya no me siento pintado en la pared. Gracias a quien fuere.&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/2971641910128040247-1195641404893766243?l=miguel-pintadoenlapared.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/feeds/1195641404893766243/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/les-mots-font-lamour-andre-breton-veces.html#comment-form' title='2 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/1195641404893766243'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/2971641910128040247/posts/default/1195641404893766243'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://miguel-pintadoenlapared.blogspot.com/2009/05/les-mots-font-lamour-andre-breton-veces.html' title=''/><author><name>Miguel</name><uri>http://www.blogger.com/profile/09579912569401044130</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>2</thr:total></entry></feed>
